Una semana sin Camisea

Por: Diego Díaz

Fuente: Diario Gestión

Desde el fin de semana pasado nuestro sector energético viene enfrentando uno de sus retos más importantes en los últimos quince años: la paralización casi total de las operaciones de la Planta de Separación de Malvinas entre el 27 de julio y hoy 1 de agosto, como parte de un mantenimiento que durará hasta el 17 de agosto. ¿Qué significa este evento para el país?

Malvinas es quizás la infraestructura productiva más relevante para la matriz energética nacional pues está encargada del procesamiento del gas natural (GN) de Camisea antes de que este sea transportado hacia los centros de consumo. La paralización de dicha planta implica que el suministro de GN de Camisea deberá ser racionado entre los distintos sectores que lo utilizan. Una norma emitida recientemente por el Minem estableció que consumidores residenciales y comerciales regulados, estaciones de GNV y generadores eléctricos tendrán prioridad ante eventos de este tipo.

En general, la menor oferta temporal de GN afecta operativa y financieramente a las industrias que han convertido sus procesos para aprovechar dicho recurso. Sin embargo, el principal impacto negativo potencial se da a través del sector eléctrico. A través de su aprovechamiento para la generación de energía eléctrica, el GN de Camisea ha permitido a Perú tener bajos precios de energía y una matriz energética más limpia.

En los días de paralización la oferta local de GN para generación eléctrica ha caído en 50%. Considerando que el GN ha llegado a explicar casi 50% de la generación eléctrica, un desabastecimiento de esta magnitud siempre genera un incremento importante del precio de corto plazo de la energía. En años previos, además, se habría racionado el suministro eléctrico, afectando gravemente a la economía nacional.

En esta ocasión, y como se habrá dado cuenta, una mezcla de factores ha permitido que “una semana sin Camisea” tenga un impacto relativamente limitado en el bienestar de los peruanos. El principal de ellos es la gran sobreoferta que experimenta el sector eléctrico, con un margen de reserva de más de 60% por encima de la demanda.

Así, existen suficientes centrales de generación de reserva para garantizar el servicio eléctrico incluso en un escenario más crítico de desabastecimiento de gas que el experimentado esta semana. Asimismo, la baja demanda eléctrica del fin de semana permitió que en dichos días el sistema sea abastecido sin tener que recurrir a centrales a diésel, reduciendo significativamente el impacto en precios. Finalmente, el incremento de la capacidad de generación eólica y solar ha permitido “ahorrar” gas y diésel gracias a los más de 500 MW que entregan al sistema durante el mediodía.

Las medidas tomadas por Gobiernos pasados para promover la inversión en generación eléctrica, si bien criticadas por su costo e impacto en la sobreoferta actual, han permitido que esta semana transcurra con normalidad para la mayoría de peruanos. ¿Acaso el impacto económico evitado compensa la problemática actual que vive el sector? Es difícil de determinar, sin embargo, este evento evidencia la importancia de tener una matriz de generación eléctrica diversificada y la capacidad de los profesionales del sector para superar este gran reto.

Una semana sin Camisea