¿Nos acostumbramos a ser informales?

Por: Sandra Flores Pérez

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 24 – 04 – 2019

De acuerdo con la E nc ue st a Nacional de Hogares (Enaho), en el 2018 la tasa de informalidad urbana fue de 65.7%, resultado idéntico al registrado en el 2017. Es decir, de los casi 13 millones de trabajadores urbanos, 8.5 millones están en situación de informalidad laboral. Este acontecimiento no hace más que reafirmar el estancamiento en el que ha caído la informalidad laboral, la cual, desde el año 2013 no presenta mayores variaciones.

Este estancamiento se explica, sobre todo, en el mayor dinamismo que ha presentado la generación de empleos independientes urbanos, sector con mayor tasa de informalidad laboral (85.2%). En el periodo 2008-2013, la entrada promedio de trabajadores independientes urbanos fue de 66,000, mientras que en el periodo 2013-2018 fue de 155,000.

Asimismo, un punto interesante para destacar son los sectores en donde se está concentrando esta informalidad. Actualmente, el sector comercio, manufactura, agropecuario, hoteles y transporte concentran al 71% de trabajadores informales urbanos (6.1 millones). Siendo el sector comercio, el de mayor generación de empleos informales (2.1 millones).

Por otro lado, el estancamiento de la informalidad no es el único tema para tener en cuenta, sino también el cierre de la brecha salarial entre los trabajadores formales e informales. Si bien, en niveles, el ingreso mensual de los trabajadores formales (S/ 2,525) aún es poco más del doble que el de los informales (S/ 1,007), el crecimiento salarial de estos últimos es mucho más dinámico. Mientras el ingreso mensual de los trabajadores formales urbanos ha incrementado a una tasa promedio anual de 2.8% en los últimos 10 años, el de los informales ha crecido en 4.4% promedio anual.

Si bien este cierre de brecha salarial muestra una ganancia de productividad de los trabajadores informales que les permite mejorar su nivel adquisitivo y, por ende, condiciones de vida, este es un factor que no puede dejarse de lado, puesto que detrás de ello están los incentivos perversos a la formalización. Por ejemplo, actualmente hay 1.3 millones de trabajadores urbanos informales (dependientes e independientes) con un ingreso por encima del salario promedio mensual urbano (S/1,559), lo que refleja su potencial capacidad para poder trasladarse al mercado formal.

El último discurso presentado por el Ejecutivo no presentó una meta específica sobre la reducción de la tasa de informalidad laboral. En este se menciona, como medida, el fortalecimiento de la inspección a través de Sunafil. Sin embargo, esta medida solo se centra en aquellos trabajadores dependientes informales que trabajan en empresas formales grandes, dejando de lado al grueso de la informalidad. Sin duda, es un tema difícil de confrontar, pero que no debe dejarse de lado y que requiere un amplio debate antes de que la informalidad laboral empiece a subir.

¿Nos acostumbramos a ser informales?