Editorial: Dos choques en dos semanas

En las últimas dos semanas, la economía peruana ha sido impactada de forma negativa por dos desarrollos exógenos: el pedido del presidente Martín Vizcarra al Congreso de cambiar la constitución vía referendo con el propósito de adelantar un año las elecciones generales; y la profundización y ampliación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

En las últimas dos semanas, la economía peruana ha sido impactada de forma negativa por dos desarrollos exógenos: el pedido del presidente Martín Vizcarra al Congreso de cambiar la constitución vía referendo con el propósito de adelantar un año las elecciones generales; y la profundización y ampliación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

En el primer caso, el apoyo masivo de la población al pedido del presidente Martín Vizcarra (tres de cada cuatro peruanos) determina que sea casi imposible que el Congreso se oponga, por lo que, para todo efecto práctico, estamos ya en un periodo de transición electoral. Esto implica, desde el punto de vista económico, que toda decisión a largo plazo se deberá analizar teniendo en cuenta este contexto, por lo que una parte, de repente la mayoría, sería diferida hasta que el proceso llegue a su fin. Si no hay atraso en el cronograma propuesto por el presidente, en un año produciría el cambio de gobierno, con nuevo presidente de la República y nuevo Congreso, por lo que la incertidumbre actual se habría despejado y tendríamos un horizonte definido de cinco años para volver a considerar las decisiones económicas, especialmente de inversión y consumo. Si la propuesta es rechazada o tiene atrasos, la incertidumbre continuará hasta que, efectivamente, se produzca el cambio de gobierno. En consecuencia, si este proceso se da en los plazos solicitados, con orden y dentro de la ley, los efectos de la tensión política que se vive se habrían profundizado a corto plazo, pero, a su vez, reducido en un año. Dos consecuencias adicionales de este adelanto de las elecciones: se frustrará la reforma política, por lo menos parcialmente; y conforme avance el proceso, el presidente va a perder de forma gradual el peso y poder de su investidura.

En el caso de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la decisión del presidente Donald Trump, de aplicar aranceles adicionales del 10% a US$ 300 mil millones de importaciones chinas; y la respuesta de China de prohibir las importaciones de productos agrícolas de los Estados Unidos y devaluar su moneda, como medio para compensar la pérdida de su competitividad resultado de este aumento de aranceles, ha producido varios efectos importantes. Por ejemplo, conduce a aumentar el peso de aquellos que creen que este conflicto se va a mantener y profundizar mientras siga el presidente Trump. Además, ha producido una caída importante en la bolsa de valores de Wall Street, ante el temor de que este conflicto lleve a la recesión económica en ese país. También condiciona a mayores reducciones de la tasa de interés del Sistema de Reserva Federal (Fed), con el propósito de cambiar esa expectativa; y podría llevar a devaluaciones competitivas por parte de otros países. En lo que al Perú respecta, esta evolución ya impactó en el tipo de cambio, puede ocasionar caídas adicionales del precio del cobre y otros minerales que exportamos, y el aumento del precio del oro. Por otro lado, de producirse devaluaciones competitivas, si no hay respuesta adecuada del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), se podría afectar nuestra producción.

En consecuencia, nuestra economía se encuentra en una situación incierta y de riesgo. En el caso interno, sería a corto plazo y con el beneficio de despejar el horizonte luego del cambio de autoridades. En el externo, lamentablemente, la incertidumbre se mantiene y podría tener efectos negativos importantes.

Editorial: Dos choques en dos semanas