Artículo de la semana: Se intensifica la guerra comercial

En las últimas dos semanas, una serie de cambios agitó el panorama internacional. La idea de que Estados Unidos y China lleguen a algún tipo de acuerdo.

En las últimas dos semanas, una serie de cambios agitó el panorama internacional. La idea de que Estados Unidos y China lleguen a algún tipo de acuerdo parece cada vez menos probable. Por el contrario, se adopta como escenario central que en lo que queda de este año y el próximo, los ataques y contraataques entre las dos principales economías del mundo sean la nota dominante. A esto se suma un accionar poco claro del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que puede gatillar una desaceleración en ese país.

Cuando la guerra comercial comenzó, en los primeros meses de 2018, se esperaba que Estados Unidos y China lleguen, tarde o temprano, a algún tipo de acuerdo pues parecía evidente que el enfrentamiento tendría consecuencias nocivas para ambas economías, ya que su interdependencia económica es muy elevada. Por un lado, las exportaciones chinas tienen como principal destino Estados Unidos, y China es el principal tenedor externo de bonos del Tesoro estadounidense, es decir, su principal financiador.

Al parecer hemos subestimado el ímpetu de Donald Trump. En esta última semana, el presidente estadounidense ha indicado que impondrá aranceles de 10% a US$ 300 mil millones de importaciones provenientes de China a partir de setiembre. El gigante asiático ha respondido que no comprará productos agrícolas a Estados Unidos y devaluó su moneda, a tal punto, que hoy se encuentra por encima de los siete yuanes por dólar (una barrera partir de mayo (cuando alcanza un récord con más de un tuit al día), el tema China se vuelve sostenido y parece ser que seguirá creciendo, tomando en consideración que estamos al inicio de una nueva ronda de ataques.

El otro tema que ha cambiado el panorama internacional es el accionar del Fed. Si bien se esperaba que el ente emisor reduzca su tasa de referencia, en línea con lo que esperaba el mercado, la interpretación de los inversionistas sobre este movimiento era muy importante. La idea inicial era que el Fed baje la tasa y esta se interprete como un movimiento preventivo y quede claro que la autoridad monetaria esté dispuesta a hacer lo necesario para afrontar algún problema en la economía. Sin embargo, el mercado no ha tomado bien el dubitativo mensaje de Jerome Powell, presidente del Fed.

Los efectos

Hasta antes del anuncio del Fed y el agravamiento de la guerra comercial, el mercado de acciones (medido por el índice Standard and Poor’s) y de bonos (medido por el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años), mostraban dos comportamientos divergentes. El mercado de acciones presentaba un imparable crecimiento apoyado, aparentemente, en la expectativa de los inversionistas de un nuevo recorte de tasas. Por el contrario, el mercado de bonos planteaba un aumento importante del riesgo, pues la demanda de bonos del Tesoro estadounidense crecía, lo que tenía como consecuencia directa la reducción de su rendimiento. A partir del escalamiento de la guerra comercial y el anuncio del Fed, ambos mercados han vuelto a equiparar sus visiones: la bolsa y el rendimiento del bono a 10 años cayeron (ver gráfico 2).

El regreso de dólares a Estados Unidos, como consecuencia de una mayor percepción de riesgo por parte de los inversionistas, ha hecho que los tipos de cambio, medidos en unidades de moneda local por dólar, se eleven (ver gráfico 3). El índice DXY que mide el tipo de cambio de una canasta de monedas contra el dólar, se elevó con el anuncio del Fed. Algo similar pasó con el tipo de cambio sol contra dólar, que se elevó notablemente luego de la intensificación de la guerra comercial.

El mercado de materias primas ha respondido con una subida abrupta del oro y una caída del cobre (ver gráfico 4). Para nuestras exportaciones, el balance es negativo, pues nuestro principal producto es el cobre.

Finalmente y, como es lógico, las expectativas de crecimiento mundial bajaron como consecuencia de la guerra comercial. En su último repaso, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja su proyección a 3.2%, la menor desde 2009. Sin embargo, esa no considera el reciente agravamiento de la guerra comercial y tampoco el accionar dubitativo del Fed que, en el mejor de los casos, podría gatillar una desaceleración en la economía de Estados Unidos.

 Lo que se viene

La incertidumbre se ha instalado en el escenario internacional. Consideramos que el escalamiento de la guerra comercial marcará el panorama en lo que queda de este año y el próximo. Además, esperamos una desaceleración en Estados Unidos, aunque el riesgo de una recesión ha aumentado. Para nuestro país esto significa una caída en la demanda mundial de productos y menores cotizaciones para el precio de las materias primas (aunque el aumento del oro, en parte, puede compensar). Estos factores, sumados al adelanto de las elecciones, nos obligan a revisar a la baja nuestras estimaciones de crecimiento para 2019 y 2020.

Pero, ¿por qué descartamos un posible acuerdo entre Estados Unidos y China? Parece ser que Donald Trump apelará a que la mayoría de la población estadounidense considera injusto el comercio con China. En ese sentido, enfrentar a ese país le puede dar beneficios electorales. De hecho, su aprobación ha crecido con respecto a hace un año, ubicándose en 42%.

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