TDT, ¿estamos preparados?

Por: Gonzalo Ruiz

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 17 – 06 – 2019

En el 2010 se aprobó el Plan Maestro de Televisión Digital Terrestre (TDT) que estableció las medidas necesarias para la transición de los servicios de televisión con tecnología analógica, hacia la prestación de estos servicios utilizando tecnología digital. ¿Qué ventajas trae este cambio tecnológico y cuál es su importancia?

En primer lugar, la TDT permitirá hacer un uso más eficiente del espectro radioeléctrico, multiplicando las capacidades actuales de transmisión que tienen los llamados canales de TV de señal abierta y mejorando la calidad de su transmisión. Asimismo, la TDT amplía el conjunto de funcionalidades que ofrece la TV tradicional. Por ejemplo, la TDT permite que los contenidos puedan ser recibidos por aparatos con movilidad, como los celulares. También posibilita la interactividad entre receptor y transmisor.

Estos cambios abren las puertas no solo a la generación de nuevos modelos de negocio para los radiodifusores sino que también ofrecen al Estado la oportunidad de utilizar estas nuevas tecnologías para la implementación de políticas públicas y nuevos servicios al ciudadano. La interactividad, por ejemplo, podría emplearse para brindar información relevante sobre servicios de salud o la atención de trámites. Asimismo, la TDT puede ser útil para la comunicación de alertas tempranas de sismos o emergencias, como ocurre en Japón. El Perú ha previsto un sistema de este tipo en el marco de la Ley de Sistema de Mensajería de Alerta Temprana de Emergencias (Sismate).

Sin embargo, la implementación de la TDT involucra otros retos importantes para la industria y para el Estado. En el primer caso, se deben realizar las inversiones necesarias que posibiliten la migración hacia la tecnología digital. A mediados del 2018, según el MTC, existían 53 estaciones de radiodifusión que transmiten mediante TDT. Estas inversiones son importantes, pues según el Plan Maestro, el ‘apagón analógico’ se iniciará el 2020 en Lima y Callao, seguido en fases por las distintas ciudades del país hasta el 2028.

Del lado del Estado, es importante que se informe de manera oportuna y masiva a los ciudadanos sobre este proceso. Según la Enaho 2018, cerca de un 80% de los hogares tiene televisor, sin embargo, no todos cuentan con el estándar digital aplicable al Perú o un decodificador. Según la‘Agenda País de Confiep existe el riesgo de que un 30% de la población se vea afectada por el apagón analógico, es decir, se quede sin servicio de TV abierta. El impacto podría ser menor en el caso de hogares que cuenten con servicio de cable, sin embargo, estos representan apenas el 38% de los hogares, muchos de los cuales probablemente estén dentro del grupo que sí dispone de un televisor con estándar digital.

El Estado no solo debe limitar su rol al de un facilitador de este proceso de transición tecnológica, sino debe definir de qué manera aprovechará estos cambios para mejorar la prestación de servicios al ciudadano y la implementación de políticas públicas.

TDT, ¿estamos preparados?