Editorial: Reserva Federal, un recorte de tasas con carácter preventivo en julio

El presidente del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) indicó que la entidad monetaria reduciría la tasa de referencia en julio. Sus efectos van a depender de la interpretación de los agentes.

Los cambios de dirección en la política monetaria en Estados Unidos han sido notables en un lapso de seis meses. Su influencia en los mercados de acciones y bonos es igual de importante, pues contribuye a generar expectativas distintas con respecto a la ocurrencia de una recesión. La tarea del Sistema de la Reserva Federal (Fed) de guiar estas expectativas se complica más de lo usual debido a las notorias presiones políticas provenientes de la Casa Blanca. En este sentido, esperamos que el recorte de tasas de julio tenga carácter preventivo y sea de solo 0.25 puntos (pp.).

Jerome Powell, presidente del Fed, cambió de discurso en poco tiempo. No hace mucho indicaba que la tasa de referencia estaba “aún lejos” de su valor neutral (es decir, aquel que no estimula ni restringe la economía), y hace poco manifestó que quizá dicho nivel es menor al que inicialmente pensaba. Asimismo, pasó de plantear su preocupación por el bajo nivel de inflación, a indicar que era muy probable que sea algo transitorio. Finalmente, ayer, frente a la Cámara de Representantes, volvió a señalar que le preocupaba que la baja inflación sea “aún más persistente” de lo anticipado.

Estos mensajes reflejan que la claridad que tiene el Fed en la ejecución de su mandato de precios estables y pleno empleo es menor ahora que en anteriores circunstancias. La situación se complica, pues el particular estilo de gobierno del presidente Donald Trump resulta ser el principal elemento desestabilizador. De esta forma, si al ruido generado por el enfrentamiento entre Estados Unidos y China se le suma el uso de herramientas de negociación comercial para fines diversos, como el control fronterizo con México, se tiene un escenario de más incertidumbre, consecuencia de desestabilizar más de 70 años de cooperación y comercio internacional.

Esta situación deteriora las expectativas de los agentes económicos por las repercusiones que tiene en el crecimiento, y hace que la interpretación de los datos por parte del mercado genere señales distintas. Por un lado, el Standard and Poor’s (S&P) 500 alcanza máximos históricos; y, por otro, la tasa del bono del Tesoro estadounidense a 10 años registra mínimos de más de 30 meses. Esto refleja un mensaje divergente con respecto a cómo se está interpretando la misma coyuntura. El S&P 500 en máximos implica que el mercado de acciones considera aún lejana una recesión, mientras que la caída en la tasa de los bonos del Tesoro indica que la recesión está cerca.

En un comentario editorial de marzo se señaló que el descenso de la tasa del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años se debía al efecto negativo de la guerra comercial y al incremento en la demanda de dichos bonos a consecuencia de un elevado nivel de deuda con tasas de interés negativas en Europa y Japón. La situación generó que la “curva de rendimientos” se invierta y, siendo esto interpretado por algunos agentes de mercado como una señal de recesión, dejó a este susceptible a un mayor deterioro de expectativas fundamentado, en parte, por la distorsión que las tasas de interés negativas introducen.

Así, el Fed recortará su tasa de interés de referencia de forma preventiva a fines de julio, dejando abierta la posibilidad de más recortes conforme los datos económicos lo requieran. ¿Qué significa “preventiva” en este contexto? Que el Fed enviará al mercado la señal de que el deterioro de expectativas que afecta a la manufactura relacionada al comercio internacional (junto al menor crecimiento en la inversión) no ha afectado aún al sector servicios, ni tampoco al nivel de empleo o al ritmo de consumo privado como para justificar una medida más agresiva en estos momentos.

Es decir, los datos económicos todavía no confirmarían por completo la señal de recesión que estaría dando la curva de rendimientos invertida y, por lo tanto, aún no es necesario un recorte mayor al 0.25 pp. Si bien el Fed ha manifestado su preocupación por el mayor riesgo de desaceleración, un recorte de 0.50 pp. sería interpretado por el mercado como una medida de emergencia, y contribuiría más al temor de recesión que, precisamente, se quiere evitar.

Si el mercado interpreta la bajada de la tasa en julio como preventiva, y que no será seguido de una recesión, es probable que se observen nuevos máximos en el S&P 500 y, en ausencia de inflación, habría presiones para un dólar débil, una posible recuperación de precios de las materias primas y una estabilización o recuperación moderada de la tasa del bono del Tesoro a 10 años. Si, por otro lado, el mercado interpreta el recorte de tasas de fin de mes como el preludio a más recortes y a la inminencia de una recesión, tendríamos el escenario contrario.

Finalmente, es igual de importante señalar que, de continuar el deterioro de expectativas, el entorno económico podría complicarse rápidamente. Como se mencionó, la inversión privada ha ido perdiendo impulso en los últimos trimestres y esto podría ser presagio de un menor crecimiento del empleo y del consumo. Lo más probable es que, de ser este el caso, el Fed manifieste su disposición a nuevos recortes con la finalidad de seguir extendiendo el ciclo económico.

Editorial: Reserva Federal, un recorte de tasas con carácter preventivo en julio