SIS: antiformalizador

Por: Sandra Flores Pérez

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 28 – 08 – 2019

El Sistema Integral de Salud (SIS) es un esquema que se creó en enero del 2002 con el objetivo de promover un sistema de aseguramiento público sostenible que financie servicios de calidad para la salud de las personas.

Durante los últimos años, el SIS ha logrado expandirse hasta lograr una cobertura de poco más del 50%, es decir, cerca de 17 millones de peruanos cuentan con este seguro. Sin embargo, todo indica que este crecimiento se ha dado a costa de la afiliación a Essalud, seguro del sector laboral formal, puesto que su dinámica desincentiva la formalización laboral tanto por el lado del trabajador como del empleador.

Por el lado del trabajador se encuentran dos motivos específicos. El primero de ellos tiene que ver con las condiciones que se imponen para poder ser acreedor al SIS. Su régimen de aseguramiento establece que una persona no puede contar al mismo tiempo con SIS y Essalud, lo que genera una situación de indecisión e incertidumbre sobre los trabajadores, puesto que si deciden trasladarse al sector formal tienen que renunciar al SIS sabiendo que no podrán retornar dentro de un año de la culminación de la cobertura que proporciona Essalud. Esto genera una especie de sensación de sacrificio en los trabajadores, ya que ante una posible pérdida de su trabajo formal quedarían desprotegidos por el lapso de un año.

El segundo motivo que desincentiva al trabajador cambiar al SIS por Essalud y, por ende, el traslado al sector formal es que el SIS brinda, en general, un servicio más eficiente. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2018, los tiempos de espera para programar una consulta en los hospitales de Essalud ascienden a 8.4 días, mientras que los realizados en los centros del Minsa, establecimientos donde se proporciona el seguro del SIS, toman como máximo 4 días y pudiendo incluso ser otorgadas el mismo día de solicitada. Este es un factor determinante en la elección de los trabajadores por un seguro de salud, puesto que menores tiempos de espera revelan una sensación de mayor protección.

Por el lado del empleador, el desincentivo que se genera es que el SIS es un seguro menos costoso. Este, al ser gratuito, no exige que el empleador aporte el 9% en favor del trabajador, como sí lo exige Essalud. Debe tenerse en cuenta que, si bien el SIS cuenta con un régimen semicontributivo, casi la totalidad de los asegurados se encuentra en el gratuito. Este hecho genera incentivos perversos entre trabajador y empleador, puesto que pueden llegar a acuerdos de mutua conveniencia.

Bajo el análisis realizado se desprende que el SIS tiene errores de diseño que genera que se vea como una opción más atractiva y segura en comparación con Essalud. En este contexto, si bien como piso de protección social es necesario brindar el SIS a toda la población sin seguro de salud, tal y como fue mencionado en el mensaje de 28 de julio por el presidente Vizcarra, es importante quitarle su fuerte sesgo antiformalizador del trabajo.

Una medida que se propone es quitar la restricción de afiliación simultanea entre SIS y Essalud, de modo que los trabajadores que se trasladen al sector formal y obtengan Essalud no pierdan el SIS.

SIS: antiformalizador