Sector eléctrico: vientos de cambios

Por: Witson Peña

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 05 – 09 – 2019

En el Perú, se ha venido realizando reformas del sector eléctrico cada 14 años si consideramos que la primera reforma se inició en 1992 con la Ley de Concesiones Eléctricas (“LCE”) y la segunda en el 2006 con la Ley para Asegurar el Desarrollo Eficiente de la Generación Eléctrica (“LGE”). En el 2020, existe la posibilidad de implementación de una tercera reforma.

Así, en junio del 2019, se creó una comisión para una nueva reforma que propondrá reformas de corto plazo en un periodo de 6 meses y reformas de mediano y largo plazo en un periodo de 2 años contados desde julio del 2019.

Esta comisión nació en un contexto de crispación entre los propios generadores; enfrentamiento entre los agentes, el ente regulador y Minem; y una coyuntura política incierta. Por lo tanto, es importante aislar la labor de la comisión de los vaivenes políticos y de los intereses particulares.

Las reformas son siempre bienvenidas en la medida que sean adecuadamente debatidas y difundidas, no creen más distorsiones y se implementen de manera gradual para evitar así huracanes.

Asimismo, las reformas de corto plazo y largo plazo deben guardar consistencia en función a objetivos de política energética tales como la sostenibilidad (promoción de la inversión), eficiencia económica (precios y costos), seguridad de suministro (confiabilidad del servicio) y mayor cobertura (en particular en uso y acceso a hogares menos favorecidos).

La comisión tendrá como pilar el objetivo de sostenibilidad en un contexto de 1) mayor liberalización del mercado eléctrico con la introducción de comercializadores independientes de electricidad; 2) redes de distribución más descentralizadas con recursos energéticos más dispersos tales como la generación RER y distribución de hogares y empresas, almacenamiento de energía, manejo de la demanda, etcétera; 3) mayor transformación energética mediante la adaptación a las nuevas tecnologías de comunicación e información tales como el equipamiento de control de consumo de electricidad (como los medidores inteligentes) que facilitaran a los usuarios obtener precios más eficientes de la electricidad.

Asimismo, la comisión tiene la oportunidad para profundizar el objetivo de eficiencia económica (sinceramiento de los precios y de estructura de precios relativos a las condiciones de mercado). Así, se debería buscar mantener el sistema marginalista del despacho eléctrico que ha funcionado adecuadamente en los últimos 27 años, en particular, en lo correspondiente a la reforma más urgente a presentar en los próximos 4 meses (noviembre del 2019) relacionado con la declaración del precio del gas natural por parte de las empresas de generación térmica. En este último tema el principio económico a mantener debería ser la diferenciación de la naturaleza de los costos fijos y variables de energéticos para generar electricidad (el sistema marginalista se basa en costos variables), más que si este costo de combustible es total o real.

Sector eléctrico: vientos de cambios