Retomar la discusión sobre la pobreza urbana

Por: Laís Grey

Fuente: Diario Gestión

En los últimos años, la pobreza urbana ha empezado a recuperar importancia en la agenda política. Esto ante la observación de que la cantidad de personas en situación de pobreza en el área urbana es mayor a la del área rural.

Al respecto, de acuerdo con el INEI, de los casi 7 millones de personas que se encontraban en situación de pobreza en 2017, 3.8 millones residían en zonas urbanas (54%) y 1.5 millones en el departamento de Lima (21%).

Ante esta situación, el gobierno de PPK se puso como meta reducir la pobreza urbana en 6 puntos porcentuales (pp) al 2021 y, en 2016, lanzó una estrategia para su reducción denominada “Escalera del bienestar”. En breve, esta estrategia comprendía cuatro pilares: protección social, cierre de brechas de servicios públicos, promoción del emprendedurismo, y mejora de la empleabilidad de las personas. Posteriormente, la estrategia tuvo algunos ajustes y migró al plan “Prospera”. La elaboración de esta estrategia estuvo a cargo del Midis y se esperaba que éste actuara como un ente articulador. No obstante, a la fecha, no se han visto avances significativos y no queda claro cómo una estrategia de este tipo puede llevarse a cabo desde el Midis.

Más allá del rol articulador que podría tener el Midis, poco puede hacer desde sus cinco programas emblemáticos (Cuna Más, Qali Warma, Juntos, Foncodes y Pensión 65). Esto porque ninguno de estos programas ha sido diseñado específicamente para enfrentar la pobreza urbana. A pesar de ser programas que apuntan a la formación de capital humano en el largo plazo, no son programas que capaciten/habiliten a las personas en el corto plazo. Cuna Más, si bien brinda un servicio de cuidado diurno a niños de 6 a 36 meses, lo que permite que las madres puedan insertarse en el mercado laboral, no está orientado a promover ni mejorar su empleabilidad.

Por otro lado, Qali Warma tiene como objetivo mejorar las condiciones para el aprendizaje de los estudiantes. Juntos está diseñado para mejorar el capital humano de los hijos de los hogares pobres (en términos de educación y salud). Foncodes es un programa que gestiona proyectos de desarrollo productivo y de infraestructura económica, pero es fundamentalmente rural. Y, finalmente, se encuentra Pensión 65, que es un programa de protección social a adultos mayores.

A diferencia de las estrategias de lucha contra la pobreza rural, la reducción de la pobreza urbana requiere, necesariamente, mejorar la empleabilidad de las personas y la calidad del empleo en las ciudades, lo cual implica hacer frente a aspectos críticos del mercado laboral peruano, como lo son la elevada informalidad de la economía y la baja productividad. Aunado a lo anterior se tiene que la pobreza urbana tiene dimensiones diferentes, e incluso más complejas que las del medio rural debido al crecimiento de las urbes, por lo que requiere de políticas específicas y focalizadas.

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