Reordenando el espectro radioeléctrico

Por: Gonzalo Ruiz

Fuente: Diario Gestión

El espectro radioeléctrico es un recurso natural limitado, que se utiliza para prestar servicios públicos de telecomunicaciones a través de tecnologías inalámbricas, entre los cuales destacan los servicios móviles.

Dado su carácter finito, es importante que su administración se oriente hacia el aprovechamiento eficiente de este recurso, de manera que contribuya a los objetivos de conectividad e integración que deben perseguir las políticas públicas.

En los últimos años, las políticas de atribución y asignación del espectro han mostrado altos niveles de inconsistencia. El crecimiento desordenado en la asignación de frecuencias para diversos servicios, ha dado lugar a distorsiones: porciones de espectro subutilizadas, desigualdades entre la cantidad de espectro otorgada a operadores y desbalances en la cuantía de espectro otorgada y la cantidad necesaria para la prestación de servicios; son algunas de las más importantes. A esto se ha sumado, el uso de los concursos para acceder a este recurso escaso con una finalidad puramente recaudatoria (como ocurrió con la banda de 700 MHz) y con requisitos ad hoc para su explotación, como la imposición de su aplicación exclusiva a una determinada tecnología (por ejemplo, LTE).

Frente a esta situación, la actual administración del MTC ha hecho público un proyecto de reglamento que tiene por objetivo definir criterios y principios a partir de los cuales reordenar determinadas bandas del espectro. En términos generales, la propuesta es justificada y necesaria dadas las distorsiones existentes. En muchos países, existen regulaciones similares y la UIT reconoce el reordenamiento (o refarming) como una herramienta legítima de regulación. No obstante, el proyecto debería contar con una amplia discusión pública en la que todas las partes interesadas puedan opinar y participar.

En particular, debe asegurarse a la industria que sus derechos de uso obtenidos previamente a cualquier proceso de reordenamiento serán reconocidos. En algunos casos, estos fueron adquiridos por concurso y han implicado una inversión importante de los operadores no solo para acceder al espectro sino para contar con la infraestructura que permita aprovecharlo. Hay que tener en cuenta que a pesar de las inconsistencias identificadas la cobertura de los servicios ha crecido de manera notable en los últimos tres años. Solo en el caso del servicio móvil, según Osiptel, la cobertura móvil pasó de 32,392 centros poblados en el año 2014 a 45,882 en 2017.

Según el proyecto publicado, el reglamento se basará en principios como el de promoción de la inversión, promoción de la competencia y neutralidad tecnológica. Esperemos que el resultado del debate permita dotar al Estado de una herramienta que dé mayor predictibilidad a las políticas de espectro y que sirva para preparar nuestro mercado para el advenimiento de las tecnologías 5G.

Reordenando el espectro radioeléctrico