Entorno internacional

Por: Eduardo A. Jiménez Sánchez Fuente: Diario Gestión Fecha: 23 – 01 – 2019 Hacia finales de 2016 y 2017, las principales economías del mundo mostraban signos de aceleración. Estados Unidos, con la llegada de Donald Trump y la reducción de impuestos a personas y, sobre todo, a empresas, logró impulsar el crecimiento.

Por: Eduardo A. Jiménez Sánchez

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 23 – 01 – 2019

Hacia finales de 2016 y 2017, las principales economías del mundo mostraban signos de aceleración. Estados Unidos, con la llegada de Donald Trump y la reducción de impuestos a personas y, sobre todo, a empresas, logró impulsar el crecimiento. Además, la bolsa de valores de Nueva York recibió su llegada con optimismo y el índice Dow Jones subió de manera sostenida por varios meses. En Europa la situación no era diferente. La compra de activos por parte del BCE dio impulso a la economía del bloque. Por su parte, China creció 6.9% en 2017, muy por encima de lo que esperaba el mercado y el precio del cobre dio un importante salto, llegando a cotizar hasta US$ 3.30 por libra.

El optimismo de hace un par de años se ha moderado notablemente. Si bien las proyecciones del FMI apuntan a que la economía mundial crecería alrededor de 3.6% promedio en 2019 y 2020, los riesgos ahora se han hecho más evidentes.

Estados Unidos perdería dinamismo este y el próximo año debido a que el impulso fiscal de la bajada de impuestos se diluiría. Sin embargo, la amenaza de escalada de guerra comercial es una amenaza para la propia economía estadounidense como para la del resto del mundo. Lo estrecho de las vinculaciones comerciales entre países tiene este efecto. Tan grave ha llegado a ser este último punto que cada vez es más común hablar de recesión en Estados Unidos. Si bien, es muy difícil predecir un evento de este tipo, preocupa leer noticias como que los principales gerentes generales del mundo ven en ella la principal amenaza económica para sus negocios.

En Europa, la situación es aún más preocupante y no solo por temas económicos. Por un lado, tenemos que el BCE puso fin a las compras de activos y con ello desaparecerá parte del impulso que le permitió al bloque euro crecer 2.4% en 2017.

De hecho, el FMI espera que para el bienio 2019- 2020, dicho bloque crezca solo 1.7% promedio, número similar al que mostraba dicha economía antes de los estímulos del BCE. Por otro lado, tenemos dos problemas políticos: el potencial fracaso en la negociación del Brexit y el ascenso de la ultraderecha, como ocurre ya en Italia y Hungría.

Pero es China la que más dolores de cabeza nos causa debido al riesgo de un aterrizaje forzoso. Los últimos datos muestran una desaceleración en la actividad económica de ese país. Si bien, una de las razones para tal situación es la imposición de medidas de las propias autoridades económicas chinas para afrontar problemas como el fuerte crecimiento del crédito, está también la guerra comercial iniciada por Trump. Si bien los chinos han respondido a esto último con sapiencia, no deja de ser un factor negativo al crecimiento. Es normal que una economía como China, que en términos de paridad del poder de compra es la más grande del mundo, tienda a mostrar menores tasas de crecimiento. Sin embargo, una desaceleración muy pronunciada podría llevar al cobre a niveles cercanos a US$ 2 por libra y con ello afectar de forma muy negativa a economías como la peruana.

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