El estallido social chileno

Por: Elmer Cuba

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 12 – 02 – 2020

Cuatro temas acaparan las protestas ciudadanas en el Chile de hoy: educación, salud, pensiones y concertación de precios.

En su mayoría son puntos válidos, pero en el caso de las pensiones hay severos problemas de enmarcado (framing) del problema. El estallido social refleja el fracaso de la clase política chilena en su conjunto, que no pudo identificar lo que amplios sectores del pueblo chileno reclamaban en sus conversaciones cotidianas.

En una democracia, la política sirve para procesar los reclamos ciudadanos y estos se van resolviendo con mejores diseños de políticas y más recaudación tributaria. Esta es la historia de los países desarrollados en los últimos 50 años: economías de mercado con tamaños del Estado del orden del 40% del PBI.

Salud. La esperanza de vida ha aumentado y las prestaciones del sistema privado han progresado a niveles superiores en la región. Sin embargo, el sistema público está colapsado y no cubre las demandas. Se trata de un problema de gestión y presupuestario (el aporte al sistema de salud es de 7%, en Essalud es de 9%).

Pensiones. La mayoría de chilenos tiene pensiones bajas. Acá el enmarcado populista brilla. La informalidad laboral no es baja en Chile, oscila entre el 25% y 30% y los periodos de no aportes no son menores. Los episodios de desempleo no son infrecuentes.

Las pensiones van de acuerdo al esfuerzo pensionario de cada trabajador. Digamos, si en 40 años solo se aporta 20, la pensión será baja. La prensa poco profesional ha abusado de estos episodios y otros más extremos, presentándolos ante la opinión pública como un fracaso del sistema, cuando no que las empresas administradoras o de seguros se habrían quedado con los aportes.

Esto lo saben los políticos serios, pero callan porque no es políticamente popular defender el sistema privado de pensiones. Los tres problemas anteriores se resuelven con mayores impuestos corporativos.

Concertación de precios. Finalmente Chile tiene una ley de competencia similar a la de países desarrollados. Luego de sonados casos de concertación en farmacias y papel higiénico.

El presidente Piñera presenta una aprobación menor al 10%, está muy debilitado políticamente y habrá un plebiscito en abril. Sin embargo, las reglas de una futura Constituyente -si se aprueba su elaboración-, están dadas para que un tercio pueda vetar la redacción cualquier artículo. El resultado sería una Constitución minimalista, pero sin la firma de Pinochet.

¿Será ello suficiente para calmar las protestas? ¿Terminará su periodo el presidente Piñera? Con una de las izquierdas más ideologizadas y fuertes del continente y una de las derechas también más fuertes de la región, no se augura un buen resultado. Esperemos que nuestros vecinos se escuchen más y logren tener puntos de encuentro.

El estallido social chileno