Editorial: Los retos de la postcuarentena

El pasado 26 de junio el gobierno anunció el levantamiento de las medidas de aislamiento en 18 regiones del país para el 1 de julio.

El pasado 26 de junio el gobierno anunció el levantamiento de las medidas de aislamiento en 18 regiones del país para el 1 de julio. Así dio inicio a un período de “cuarentena focalizada” en las regiones restantes, redujo los horarios de toque de queda y mantuvo restricciones al desplazamiento de poblaciones vulnerables. Existen diversas opiniones y posiciones sobre el balance que debería hacerse sobre el duro proceso iniciado el 16 de marzo. El saldo involucra un incremento importante en la infraestructura hospitalaria del país (por ejemplo, el número de camas UCI ha pasado de 247 camas a 1,336), pero también ha implicado un número inesperadamente alto de pérdidas de vidas humanas (más de 9600 fallecidos) y una afectación drástica al desempeño de la economía, cuyo estimado de decrecimiento para 2020 oscila entre 12% y 14%.

En el plano de las políticas de salud, si bien hemos podido apreciar deficiencias en la gestión (por ejemplo, en el caso de adquisición oportuna de pruebas de detección de la enfermedad), también es cierto que la pandemia ha puesto al descubierto falencias de un sistema que no son nuevas y se vienen arrastrando durante décadas. En el ámbito económico, las políticas dirigidas al apoyo de los hogares y las empresas, en general, han ido en la dirección correcta. Sin embargo, su implementación ha sido lenta y, en algunos casos, de magnitud insuficiente. Frente a lo inédito del fenómeno del covid-19 a nivel internacional y su alta complejidad, una evaluación general del desempeño del gobierno no constituye una tarea fácil.

Más allá del balance de estos 100 días de políticas de aislamiento social, resulta pertinente evaluar cuáles serán los principales retos que enfrentará el gobierno en el nuevo escenario postcuarentena. Consideramos que se pueden agrupar en tres grandes planos: políticas de salud, política económica y otras políticas públicas y regulatorias.

En cuanto a las políticas de salud, el fin del confinamiento obligará a reforzar la labor de monitoreo y vigilancia mediante estrategias inteligentes (como el contact tracing), así como asignar mayores recursos a políticas de prevención por medio de la distribución gratuita y masiva de mascarillas y gel en puntos clave de los principales centros urbanos. Esto sin descuidar el incremento en la infraestructura hospitalaria, así como su mantenimiento y, en lo posible, el incremento de la disponibilidad de test de detección del covid-19 para la población. En esta etapa, los esfuerzos destinados a la atención de enfermos y, en especial la prevención, deben redoblarse, pues el objetivo central será evitar un rebrote de la pandemia.

En el ámbito de la política económica, toda vez que algunos sectores aún no están autorizados a operar y otros enfrentarán una lenta recuperación de la demanda, deberá continuarse con programas que busquen evitar la interrupción de la cadena de pagos (como Reactiva) con un diseño perfeccionado. Al mismo tiempo, el gobierno deberá crear puentes de diálogo eficaces con el Poder Legislativo, el cual se ha convertido en un generador de propuestas regulatorias antitécnicas, que en algunos casos afectan seriamente el funcionamiento del mercado y, en otros, ponen en peligro la estabilidad económica.

En cuanto a los retos vinculados con otras políticas públicas, existen diversas tareas en las que el Estado deberá centrarse. En lo que respecta a la operatividad de los distintos sectores productivos, entidades como la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) deberán buscar un monitoreo del cumplimiento de los protocolos con un doble fin: evitar que se conviertan en una barrera infranqueable para empresas que buscan volver a operar y garantizar firmemente el cumplimiento de reglas elementales del cuidado de la salud.

Por otro lado, los subsidios que se establezcan a las empresas de transporte urbano deberán ir acompañados de un monitoreo muy estricto que evite que sus actividades se conviertan en un nuevo foco de contagio. De la misma manera, en el caso de las políticas dirigidas a regular actividades generadoras de grandes aglomeraciones (centros comerciales, mercados o espectáculos) deberá verificarse el cumplimiento de los protocolos establecidos. Este esfuerzo requerirá, ciertamente, de un trabajo más coordinado, dialogante y menos confrontacional con el sector empresarial, el cual tiene un rol esencial no solo en la identificación y detección de fallas regulatorias, sino también en la contribución a la generación de una cultura de la prevención y cuidado de la salud.

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