Editorial: La necesidad de hacer reformas

El Presidente Martín Vizcarra comenzó a definir la estrategia que empleará en la lucha contra la corrupción.

En su discurso del 28 de Julio, el Presidente Martín Vizcarra comenzó a definir la estrategia que empleará en la lucha contra la corrupción que está liderando. En primer lugar, unió, como dos componentes inseparables de su propuesta, la reforma política y la de justicia. En esta decisión está implícita una lectura de nuestra realidad que compartimos en Macroconsult, que concluye que el funcionamiento del sistema político, por sus vicios, propicia la alta corrupción con la que convivimos. Esto implica que, si no hay una reforma política, no será posible llevar a cabo cambios significativos y duraderos en las instituciones que albergan o posibilitan la corrupción.

En segundo lugar, ha definido al Referendo como el instrumento principal que va a utilizar en la etapa inicial de la reforma. Su propósito es evidente: busca la participación de la población como fuerza activa en la lucha contra la corrupción. Debe haber concluido que, en el balance de fuerzas que ahora existe, si la población no participa activamente, pueden volver a imponerse los que protegen a los corruptos o defienden el actual estado de cosas, como viene sucediendo con la corrupción de Lava Jato. En este caso, a pesar del tiempo transcurrido, no se ha avanzado, salvo contados casos, en la identificación y castigo de las personas y empresas involucradas en los sobornos para la obtención de contratos, ni de las autoridades que recibieron esos sobornos.

El escándalo que se ha fomentado, basado en las denuncias de los financiamientos de Odebrecht a las campañas electorales, falta administrativa, claramente se ve ahora como una cortina de humo destinada a ocultar a los reales corruptos.

Tercero, al plantear como eje de la reforma política la no reelección de congresistas, está desafiando abiertamente al Congreso, lo que implica casi una declaración de guerra. Con ello se busca, entre otros, lograr un apoyo mayoritario de la población, teniendo en cuenta la muy baja aprobación que tiene el Congreso en las encuestas. Esta debe reflejar, entre otros, la frustración e impotencia con las que la mayoría ha observado los escándalos que han tenido como protagonistas a congresistas, así como su actuación frente al avance de la corrupción.

Si el Presidente Vizcarra logra el respaldo masivo de la población, puede alterar diametralmente la correlación de fuerzas que existe entre su gobierno y la oposición, que para gobernar depende ahora de la buena voluntad de la mayoría en el Congreso. Finalmente, busca quitar a la izquierda la bandera de la lucha contra la corrupción que esta pretende enarbolar en la calle. Este objetivo es muy importante porque bajo el lema “que se vayan todos” los líderes de la izquierda están planteando desde hace tiempo una asamblea constituyente para cambiar el modelo económico y político. La no reelección de congresistas satisface el anhelo cada vez más difundido de que se vayan todos, pero dentro del orden constitucional.

Un buen comienzo para un Presidente que asumió el gobierno como producto de la transición política post Pedro Pablo Kuczynski, sin partido y sin representación congresal significativa. Tiene el mérito de haberse dado cuenta de la gravedad de la corrupción puesta al descubierto por los audios y de ponerse, como le corresponde, al frente de los esfuerzos para combatirla. Esta guerra recién comienza, esperemos que continúe con lucidez y coraje la difícil tarea que tiene por delante.

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