Editorial: El nuevo Congreso

Las recientes elecciones han traído sorpresas, pero se espera un importante grado de colaboración entre el Legislativo y el Ejecutivo.

El resultado de las elecciones del domingo 26 ha sorprendido a la mayoría de la población, ha dejado en situación desairada a las empresas encuestadoras y ha puesto en evidencia, por lo menos, tres fenómenos que se intuían y que algunos expertos anunciaron en su momento.

En primer lugar, la profunda división que existe entre Lima y el resto del país, que en gran parte refleja el fracaso del proceso de regionalización y de los intentos por avanzar en la descentralización. En segundo lugar, el rechazo de la mayoría de la población hacia la política, que se nota en el alto ausentismo y voto nulo o viciado; en especial, hacia los partidos políticos que han tenido relevancia en los últimos lustros, casualmente aquellos vinculados con la corrupción. En tercer lugar, el reclamo de sectores amplios de la población por que acabe la pasividad de los gobiernos frente a los delincuentes y el abuso de minorías organizadas y se imponga la ley y el orden. El mensaje debe ser tomado en serio porque expresa un sentir que normalmente no se capta, ya que durante las elecciones generales la contienda presidencial domina y tapa cualquier otro mensaje. Sin embargo, el resultado electoral también se debe tomar con cuidado, a fin de no exagerar su significado. A continuación, se evalúa su impacto sobre aspectos relevantes futuros.

La significativa reducción de la representación congresal del partido Fuerza Popular y la eliminación de la representación del Apra debe llevar a la restitución de la normalidad en la relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. En este contexto la probabilidad de censura a ministros se ha reducido y se ha minimizado la probabilidad de la vacancia presidencial. Se producirán fricciones y desacuerdos sobre temas específicos, pero creemos que la oposición dura y continua del anterior congreso no se va a repetir. Un tema donde puede surgir ese desacuerdo es en la revisión de los decretos de urgencia, específicamente en el que extiende los beneficios tributarios y laborales a la agricultura de exportación. Es probable que el Frepap busque cumplir con su primer ofrecimiento electoral (otorgar subsidios a la agricultura) y plantee que los beneficios tributarios se extiendan a todo el sector. Otras bancadas van a cuestionar que se mantenga el beneficio de flexibilidad laboral.

El desenvolvimiento de la economía será afectado negativamente. El resultado electoral ha aumentado en forma significativa la percepción del riesgo de invertir en algunos sectores, por lo que se acentuará la tendencia a postergar estas decisiones hasta después de las elecciones de 2021. El factor que lleva a esta percepción está fundamentado en el surgimiento de fuerzas que no se conocían, en especial en el salto de Unión por el Perú (UPP), el partido en el que milita Antauro Humala, de la nada al séptimo lugar. Sin embargo, se debe notar que este partido solo ha recibido el 6.9% de los votos válidos. Por otro lado, el Frepap o Podemos, que se ubican en el segundo y tercer lugar y reciben 8.2% y 8.0% de los votos válidos, no parecen estar en contra de la economía de mercado. Por lo tanto, se puede afirmar que el modelo económico no está en riesgo.

Donde se deberían tomar los resultados de estas elecciones con mayor cuidado es en lo que pueden representar en relación con las elecciones generales de 2021. En estas, el elector se ha expresado con amplios grados de libertad, lo que ha permitido que llegue la variedad de mensajes que hemos señalado. En 2021, si un candidato no recoge estos mensajes, se van a diluir. Por otro lado, la alta dispersión existente lleva a que se pueda exagerar la importancia de los resultados en términos de su proyección para 2021. El ganador, Acción Popular, tiene apenas 10.3% de los votos válidos y facciones encontradas en su interior que deberán decantar a la hora de elegir a su candidato presidencial, por lo que sería osado considerarlo como favorito para la próxima contienda. El Frepap, en segundo lugar, representa a una organización religiosa de expansión en la selva y zonas rurales que desde 1990 busca participar en las contiendas electorales, pero hasta ahora con resultados pobres, de alrededor del 1% de los votos válidos. Para las próximas elecciones será muy difícil que pueda repetir el éxito que ha alcanzado, especialmente en la elección presidencial. La exposición pública que va a tener en estos meses probablemente no ayude a mejorar esa perspectiva por la poca experiencia que tiene en el quehacer congresal. Daniel Urresti es el congresista con la más alta votación y la razón por la que Podemos se ubica en tercer lugar. Con alta probabilidad será candidato a la presidencia el 2021. Su capacidad polémica y su facilidad para comunicarse lo hace un candidato que no debe ser subestimado. Sin embargo, tiene un solo tema de campaña, la ley y el orden, que, si bien es muy importante para la población, puede no ser suficiente para ganar. En todo caso, parece que es aún muy temprano para definir favoritos, especialmente en lo que a la elección de presidente se refiere, aunque por el sentir popular expresado en estas elecciones, los políticos nuevos o relativamente desconocidos parten, no con una debilidad, sino con un activo potencial que los puede favorecer.

Finalmente, la gobernabilidad futura del país tiene la oportunidad de fortalecerse si el nuevo Congreso aprueba reformas políticas significativas. En el hemiciclo habrá solo 11 congresistas con experiencia congresal, sea porque estuvieron en el congreso anterior (4) o porque lo fueron con anterioridad. Esta inexperiencia puede llevar a un retraso en la toma de decisiones o simplemente a evadirlas. En consecuencia, la presentación persuasiva del presidente Vizcarra de sus proyectos será decisiva para que se aprueben. Teniendo en cuenta la composición de la mayoría, con un denominador común amplio a favor de la democracia y el Estado de Derecho, parece que, vencidas las dificultades iniciales, las reformas políticas podrían ser aprobadas, en su mayoría.

Editorial: El nuevo Congreso