Editorial: Desaceleración inevitable y recuperación desde julio

El bajo crecimiento de los primeros meses del año se explicó por factores que esperamos no se repitan en el resto del año.

La economía peruana pasó de crecer 4% en promedio en 2018 a solo 1.7% en los primeros cuatro meses de 2019. Esta marcada desaceleración no sería totalmente responsabilidad de la política conducida desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Es más, el desempeño del Producto Bruto Interno (PBI) pudo haber sido peor si no se hubiesen implementado medidas para evitar la mayor caída esperada de la inversión pública. El menor ritmo de crecimiento se explicó, principalmente, por factores puntuales y transitorios que esperamos no se repitan en lo que resta del año.

El principal elemento que contribuyó en el bajo crecimiento del PBI fue la contracción de los sectores primarios. En particular, pesca y manufactura primaria tuvieron un mal desempeño debido a un efecto estadístico de alta base de comparación: la segunda temporada de pesca de 2017 se retrasó de noviembre a enero de 2018 y el inicio de la primera temporada de 2019 se aplazó de abril a mayo, en ambos casos por factores climatológicos. Si aislamos solo este efecto, el PBI hubiese crecido en torno al 3%, una tasa más acorde con el promedio de los últimos dos años. Adicionalmente, en abril, la minería se vio afectada por la menor producción de Las Bambas ante conflictos sociales en la zona donde opera.

El segundo factor es el internacional. El enfrentamiento comercial entre China y Estados Unidos ocasionó una caída del precio del cobre y bajos volúmenes de comercio mundial.

Un tercer factor fue la caída esperada de la inversión pública y su efecto sobre el sector construcción, en un contexto en el que el cambio de la totalidad de autoridades subnacionales llevó a un proceso de aprendizaje en la ejecución del gasto. Al respecto, es importante señalar que la cifra de inversión pública pudo ser peor si no hubiese sido por las medidas preventivas que tomó el MEF para atenuar su caída.

El cuarto factor fue el estancamiento de la inversión privada no minera. El ruido político vinculado al conflicto entre el presidente Martín Vizcarra y el Congreso por reformas necesarias para asegurar un crecimiento sostenido a largo plazo, terminó por afectar las expectativas de los empresarios y paralizar algunas decisiones de inversión.

Por el lado positivo, el PBI no primario mantuvo su dinamismo. En particular, los sectores comercio y otros servicios, más vinculados al consumo de los hogares, crecieron bastante cerca al 4.0% en el primer cuatrimestre. La inversión minera creció a tasa altas, reflejo del buen avance de proyectos como Quellaveco, Mina Justa y la Ampliación de Toromocho.

Como reflejo de la buena tendencia subyacente de la economía, el gobierno tuvo éxito en emitir bonos soberanos en el mercado internacional por US$ 2,500 millones a tasas históricamente bajas, tanto en soles como en dólares. Asimismo, las calificadoras de riesgo más importantes mantuvieron sin modificaciones el rating crediticio peruano con perspectiva estable, mientras que otros países, como México, experimentaron rebajas en su calificación.

Para lo que resta el año se espera una aceleración gradual de la economía peruana. El resultado de abril sería la menor tasa de crecimiento del PBI del año y en los próximos meses se observará un cierto repunte, en parte por una baja base de comparación, ya que el crecimiento del tercer trimestre de 2018 fue el menor del año. Adicionalmente, la pesca ya no debería impactar negativamente, ya que la cuota de la segunda temporada de 2018 estuvo más acorde con los promedios históricos y este año no debería ser la excepción una vez disipados los factores climáticos. Por último, la inversión pública comenzará a ganar tracción en la medida que las autoridades aprendan a ejecutar sus presupuestos.

Más importante aún son las señales positivas que están dando las autoridades económicas de cara a favorecer la inversión. El ministro de economía, Carlos Oliva, ha anunciado una cartera de 60 proyectos priorizados por S/ 90 mil millones que se dará a conocer antes de Fiestas Patrias. Se suman las muestras de involucramiento y compromiso de miembros del gabinete para destrabar importantes proyectos de inversión como Tía María y Majes Siguas II. También pronto se harán públicas nuevas medidas y políticas sectoriales que darán impulso a importantes actividades como la forestal, acuícola y turismo. Finalmente, en su mensaje de 28 de Julio el presidente Vizcarra tiene la oportunidad de darle un impulso a las expectativas empresariales si anuncia nuevas reformas que favorezcan el clima de negocios.

Editorial: Desaceleración inevitable y recuperación desde julio