Crisis política y coyuntura económica

Por: Elmer Cuba

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 09 – 10 – 2019

La mayoría de la población aprueba la disolución del Congreso de la República. Las FF.AA. y la PNP han dado un respaldo explícito al orden constitucional y al presidente Vizcarra como jefe supremo de las mismas.

La economía peruana es muy fuerte en el terreno macroeconómico (fiscal y monetario), en estos últimos 10 días, ni el tipo de cambio ni el riesgo país se han movido mucho, mientras que la bolsa de valores está algo por debajo de los días previos a la reconfiguración transitoria del poder.

Sobre la legalidad/constitucionalidad de la medida hay muchos debates y controversias. Lo cual ya indica algo. Sin embargo, desde un punto de vista más amplio, el de la política y la realidad, el asunto ya está resuelto. La fuerza de los hechos muestra que el poder político se ha reconfigurado el 30 de setiembre. Sin embargo, esta concentración temporal del Poder Ejecutivo y Legislativo (vía decretos de urgencia) terminará luego de las elecciones del 26 de enero del 2020.

En este periodo de 16 semanas se va a observar paralelamente a un Gobierno libre de los obstáculos para gobernar que alegaba tener y una corta campaña política. Luego del 26 de enero próximo, el poder político terminará de reconfigurarse.

Por ello, pronto los políticos caerán en cuenta que a casi todos ellos les conviene participar en dichas elecciones. Primero, porque los partidos que no se presenten perderán su inscripción y, segundo, porque desde el Congreso ganarían visibilidad y recursos. Incluso, los candidatos presidenciales del 2021 podrían decidir primero ser congresistas en el 2020.

Por su parte, el Ejecutivo también necesitará tener alguna presencia en el nuevo Congreso. Ya sea para llevar a cabo sus principales ideas y políticas y/o para contrarrestar posibles ataques en función de la prematura campaña política 2021 que puede iniciarse en enero.

Por último, necesitará un respaldo político, si pierde rápidamente las simpatías de la población durante el año 2020. El Ejecutivo también puede decidir no intermediar a través del Congreso y sus bancadas, sino tratar de representar directamente al pueblo. Un camino de alto riesgo.

Sea como fuere, el ciclo económico no será ajeno a estos desarrollos. La inversión privada sectorial es muy sensible a las políticas microeconómicas. No es lo mismo un Congreso dominado por la denominada “coalición vizcarrista” o por el resurgimiento de izquierdas de tonos más fuertes. O cualquier combinación con la aparición de nuevos liderazgos políticos. Finalmente, el pueblo soberano tomará sus decisiones en medio del verano.

Por ahora, los principales analistas de la economía peruana están comenzando a rebajar sus estimaciones para el próximo año. Así, el 2019 y el 2020 serían años con bajas tasas de crecimiento. Ambos años por debajo del 3%; es decir, por debajo del crecimiento mundial. Es más, tal vez el promedio del bienio sea alrededor de 2.5%. Nada espectacular para esperar el Bicentenario.

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