Alimentación saludable y obesidad infantil

Por: Katherine Sánchez

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 06 – 02 – 2019

Afines de enero, las cifras presentadas por el INEI mostraban una mínima reducción de la anemia, menor a medio punto porcentual, lo cual puso en agenda, nuevamente, la necesidad de diseñar y articular estrategias con el fin de erradicar esta silenciosa enfermedad. Sin embargo, el sobrepeso y la obesidad, sobre todo, en niños y adolescentes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, países que han pasado de ser de renta baja a ser de renta media están enfrentando esta doble amenaza.

Por un lado, aún no logran eliminar enfermedades relacionadas a seguridad alimentaria (anemia y desnutrición) y, por otro lado, empiezan a surgir condiciones asociadas a países de rentas más altas, como la obesidad y el sobrepeso infantil. Esto incrementa la dificultad de implementar políticas públicas eficaces si no se toman en cuenta ambas caras de la moneda. Las cifras más recientes sobre estas condiciones en niños menores de 3 años son publicadas por el Instituto Nacional de la Salud (2015). Del total de ellos, el 6.9% presentaron exceso de peso, teniendo el 4.6% de ellos sobrepeso y el 2.3% obesidad. Asimismo, de acuerdo con el Minsa, la tasa de obesidad y sobrepeso en niños entre 5 y 9 años se ha duplicado en los últimos años, pasando de 7.7% en el 2007 a 14% en el 2017.

La necesidad de implementar estrategias que tomen en cuenta la obesidad y el sobrepeso es clara, y es aún más importante buscar el espacio donde poder desarrollarlas. En ese sentido, y a propósito del inicio del año escolar, el 28 de febrero se aprobaron los “Lineamientos para la promoción y protección de la alimentación saludable en las instituciones educativas públicas y privadas de la educación básica”. Este documento de trabajo descansa en tres pilares clave: generar prácticas de alimentación saludable en quioscos, cafeterías y comedores; establecer condiciones sanitarias para la implementación de los establecimientos ya mencionados; y, por último, promover temas de alimentación saludable en los programas pedagógicos de las instituciones educativas.

Estudios que midan el impacto de este tipo de estrategias son pocos y limitados. El estudio realizado por Anderson, Gallagher y Ramirez Ritchie (2018), en el que se comparan indicadores de dos grupos de colegios por 5 años, con y sin concesionarios de comida saludable en California, muestra que el consumo de alimentos saludables en los colegios tiene efectos positivos en el rendimiento de los alumnos. Asimismo, se encontró una relación negativa entre consumo de comida saludable y tasa de obesidad de los colegios, aunque el resultado no fue estadísticamente significativo. De acuerdo con los autores, esto podría deberse a que es un efecto de más largo plazo. De lo anterior se desprende que, estrategias para mitigar condiciones de sobrepeso y obesidad, resultan ser cruciales en el rendimiento de los niños y, por tanto, para el pleno uso de sus capacidades. Sin embargo, es necesario generar evidencia que permita obtener lecciones aprendidas y, con ello, fortalecer estrategias de mitigación.

Alimentación saludable y obesidad infantil