Regulación en la era 5G

Por: Gonzalo Ruiz

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 28 – 11 – 2018

Si bien hacia fines de 2018 y comienzos del 2019 comenzaremos a apreciar los primeros desarrollos de la nueva generación de tecnologías móviles (5G), según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), es recién en el 2020 que contaremos con un estándar internacional consolidado al cual se denominará IMT-2020.

La emergencia de las tecnologías 5G implicará un cambio de paradigma, pasando del smartphone como principal herramienta de comunicación, a diversidad de dispositivos que serán alojados en vehículos, electrodomésticos, prendas de vestir, entre otros; acondicionados para transmitir o procesar información a altas velocidades. Los países que estén preparados para aprovechar este nuevo salto tecnológico serán aquellos que cuenten con la infraestructura y el espectro radioeléctrico en la cantidad suficiente.

El gasto por usuario móvil mensual en el Perú es de aproximadamente US$ 6 dólares, de los más bajos de la región. La creciente competencia y reducción de los precios viene llevando a la industria a la búsqueda de un nuevo equilibrio económico, para lo cual es necesario diseñar políticas inteligentes que apunten al objetivo de evitar incurrir en costos innecesarios derivados de duplicidades en la expansión de las redes o la falta de disponibilidad de espectro radioeléctrico compatible con las tecnologías 5G. Eso podría lograrse a través de mecanismos más amplios y flexibles de compartición: el uso común de recursos productivos por parte de las empresas.

En los últimos años, el alcance de este mecanismo se ha limitado exclusivamente al ámbito de la infraestructura. Hoy se aplica fundamentalmente al alquiler de postes o torres para el tendido de fibra óptica. Así, bajo ciertas condiciones, empresas de energía o telecomunicaciones deben alquilar sus torres o postes, a cambio de una contraprestación. En caso de desacuerdo, el regulador puede intervenir fijando los términos de la compartición. Este mecanismo sin embargo podría extenderse para el uso compartido de otras infraestructuras o incluso del espectro radioeléctrico.

El crecimiento del número de mandatos de compartición dictados por OSIPTEL en los últimos años entre operadores refleja que aún algunos de éstos perciben la compartición como un “garrote” antes que una “zanahoria”. Lo cierto es que sin esquemas más agresivos de compartición de infraestructura, será difícil y mucho más costosa la transición.

El Viceministerio de Comunicaciones ha anunciado la próxima publicación de un reglamento que permitirá el subarrendamiento de espectro, lo cual apunta en la dirección correcta. Sin embargo, el diseño de esquemas más agresivos que involucren arreglos mixtos de compartición de infraestructura y espectro, entre otros; brindaría la flexibilidad necesaria que permita que operadores con abundancia de espectro compartirlo a cambio acceder a infraestructura en regiones en las que no cuenten con cobertura. La regulación podría incluir incentivos que permitan que el esquema sea percibido por las partes como una solución “ganar-ganar” y propiciar que nuestro país lleve la delantera en esta nueva carrera por la innovación y las tecnologías 5G.

Regulación en la era 5G