Heladas, friaje y la necesidad de planificación

Por: Katherine Sánchez

Fuente: Diario Gestión

Uno de los problemas recurrentes en el Perú es la temporada de heladas y friaje, la cual ocurre entre los meses de junio y agosto. Las temperaturas en estos meses pueden llegar a los 20 grados bajo cero y tienen graves consecuencias tanto en la salud como en la producción de los pobladores.

En total, son cerca de 300 los distritos afectados de modo regular entre heladas y friaje, los cuales, en su mayoría, cuentan con elevados índices de pobreza (entre 70 y 90 % de la población) y altos niveles de anemia y desnutrición. De acuerdo a cifras del Ministerio de Salud, a la fecha 604 personas han muerto por neumonía producto de las bajas temperaturas, siendo gran parte de este grupo adultos mayores y niños menores de 5 años. La falta de acceso a servicios básicos como salud y transporte, la escasa planificación para la prevención de consecuencias mortales y acciones de atención muy básicas, hace que estas cifras no sean cada vez menores.

Existen planes multisectoriales contra las heladas y el friaje, publicadas cada año por la PCM, que resumen las actividades a cargo de cada uno de los sectores involucrados. Sin embargo, en muchos casos, estas actividades no se diferencian significativamente de sus actividades regulares. Por ejemplo, para el caso de Transporte, en 2018 las acciones a tomar fueron el mantenimiento de caminos vecinales (5 mantenimientos en 4 distritos priorizados).

Por otro lado, las actividades específicas para contrarrestar las consecuencias de las bajas temperaturas son principalmente la provisión de kits de abrigo y algunas intervenciones asociadas a mejoras en la infraestructura de escuelas y viviendas en distritos priorizados. Claro está que, si no se implementa de manera articulada, es poco probable que haya buenos resultados.

La precariedad e improvisación de las acciones tomadas en cuenta para atender este problema recurrente es evidente, por lo cual es necesario adoptar nuevas y creativas acciones. Por ejemplo, hay necesidad de plantear alternativas de (co)financiamiento para la implementación de casas “calientes” (como las que pilotea el MIDIS) que contrarresten los efectos de las heladas. Es probable que se vean soluciones más costosas en el corto plazo (desarrollo e implementación de nuevas tecnologías), pero que en el largo plazo resulten soluciones más costobeneficiosas.

Si bien es cierto que los planes multisectoriales y todas las acciones previas que se han tomado para combatir los efectos de las heladas y friaje no son producto del actual gobierno, éste tiene la oportunidad de dirigir una estrategia mucho más efectiva dejando de lado un pensamiento de corto plazo.

Heladas, friaje y la necesidad de planificación