Editorial: Reforma política en marcha

El otorgamiento de la Confianza al gabinete presidido por Salvador del Solar le brinda al gobierno la oportunidad de empujar la reforma de la justicia y la política. Sin embargo, el camino no estaría libre de complicaciones.

El Congreso aprobó, por amplia mayoría (77 votos a favor, 44 en contra y tres abstenciones), la Cuestión de Confianza a la reforma política que le presentó el gobierno y, más específicamente, a los seis proyectos de ley que el gobierno ha priorizado entre los 12 entregados.

De esta manera, el presidente Martín Vizcarra y el presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, obtuvieron una victoria que necesitaban con urgencia.  Cabe señalar que el resultado de esta votación es superior al alcanzado por Salvador del Solar en abril, con ocasión del discurso de investidura.

Sin embargo, es posible que el proceso de la aprobación de los proyectos de ley lleve a fricciones, por modificaciones que se quieran introducir a los proyectos que el Ejecutivo considere desvirtúan sus alcances, o por atrasos en su aprobación que pudieran poner en riesgo la aplicación del nuevo marco legal para las elecciones de 2021. El análisis de la votación permite alcanzar esta conclusión.

Fuerza Popular, el partido con mayor cantidad de congresistas, se venía oponiendo a la reforma presentada por el Ejecutivo. Ya había enviado al archivo de manera sumaria el primer proyecto de ley que trató la Comisión de Constitución, el referido a la inmunidad de los congresistas; y rechazaba la imposición de la Cuestión de Confianza alegando la independencia de poderes y la potestad del Legislativo. Sin embargo, terminó apoyando el planteamiento del gobierno (33 votaron por el sí, 13 por el no y dos se abstuvieron), pero no porque haya cambiado de posición, sino basado en lo que parece un frío cálculo político.

Fuerza Popular habría considerado, por un lado, que de no apoyar la Confianza se terminaría, a la larga, con nuevas elecciones congresales, en las que muy probablemente perdería la mayoría de la que ahora goza, pudiendo llegar al extremo de volverse una representación irrelevante. Por otro lado, apoyando el sí conserva la mayoría de la que ahora goza, que le otorga un poder que, cuando lo ha considerado necesario, ha utilizado sin titubeos para lograr sus fines. Este le permite desenvolverse razonablemente bien en el agitado medio en el que tiene que actuar; y, lo puede utilizar para mejorar las condiciones en las que deberá enfrentar las elecciones generales de 2021.

Además, la espada de Damocles de la disolución del Congreso desaparece en julio del próximo año. Las declaraciones posteriores a la votación de algunos de sus principales dirigentes apoyan esta interpretación.

En este contexto, para el presidente Vizcarra, la misión que tiene el Ejecutivo por delante es clara: debe completar la reforma de la justicia y realizar la reforma política, ambas en el curso de los próximos 12 meses. De lograrlo, habría cumplido las dos principales propuestas que hiciera durante la inauguración de su gobierno y podría ganarse un lugar relevante en la historia, ya que, de concretarse, estas dos reformas pueden cambiar el derrotero de injusticia, corrupción y creciente desencanto ciudadano que por largo tiempo hemos estado siguiendo. Del Solar, que tuvo un difícil comienzo al lidiar con el presente griego que le dejó su antecesor en Las Bambas, tiene la oportunidad de marcar para bien la gestión futura. La presentación que hizo de la Cuestión de Confianza, firme pero moderada, facilitó el amplio resultado que se obtuvo. Ahora debería preocuparse porque se mantenga fluida la comunicación con las comisiones del Congreso que tienen que revisar los proyectos, y se avance sin mayores contratiempos hacia sus aprobaciones. Esperemos que prime la sensatez en ambas partes, si se han de producir algunos cambios menores o afinamiento en las normas. La otra tarea que tiene por delante, igualmente importante, es mejorar la gestión del gobierno y la calidad de la atención que el Estado le brinda a los ciudadanos. Este es, probablemente, el mayor desafío que va a enfrentar el gobierno en el día a día, teniendo en cuenta el hartazgo de la población por los malos servicios públicos, la inseguridad y el desorden.

Para la economía, la decisión del Congreso en relación con la reforma política es una muy buena noticia, en parte, porque despeja la incertidumbre que estaba acumulando el enfrentamiento político, y además porque las reformas de la justicia y de la política podrían brindar horizontes más estables para la toma de decisiones económicas.

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