Editorial: Gas boliviano, ¿competencia o complementariedad?

En el último Gabinete Binacional Perú-Bolivia, ambos países firmaron una serie de acuerdos entre los que destacan los relacionados al gas natural y al tren bioceánico.

El martes 25 de junio, los presidentes Martín Vizcarra y Evo Morales firmaron la Declaración de Ilo, dentro del marco del V Gabinete Ministerial Binacional Perú-Bolivia. En esta declaración, que consta de 49 puntos, destacan los acuerdos relacionados con la promoción del comercio, los de materia energética y el impulso al tren bioceánico.

En materia energética se realizaron tres acuerdos orientados a fortalecer la integración entre Bolivia y Perú, que deben ser analizados en función de si se complementan o compiten con la producción peruana. En el caso del gas licuado de petróleo (GLP), el Perú es deficitario y las empresas locales ya están importando este producto de Bolivia. Con el acuerdo posiblemente aumente la oferta y la competencia en el mercado del sur del país, con efectos positivos sobre los consumidores.

La historia es distinta en el caso del gas natural, pues el país tiene reservas no desarrolladas y la prioridad de la política pública debería ser ponerlas en valor y fomentar más exploración. Bolivia, por otra parte, estaría interesada en buscar mercados para su gas natural, en base a lo cual ha firmado un preacuerdo con las empresas Engie y Kallpa, propietarias de las centrales del nodo energético del sur, ganándole la iniciativa al gobierno peruano. En el marco de los anuncios del Gabinete Binacional, en la posición peruana parece haber primado la visión de priorizar la oferta local, indicando que el gas natural que se use en la macrorregión sur será el más competitivo, lo cual probablemente deje fuera de carrera esta oferta boliviana por su mayor costo relativo.

Para más adelante, una vez que la infraestructura peruana se instale, se abriría la posibilidad de un ducto desde Bolivia que tendría como objetivo desarrollar un proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) en Ilo. Y es aquí donde nuevamente podría competir con Perú con una posible ampliación en la capacidad de producción de GNL en pampa Melchorita (actual exportador de GNL) o a la extensión de su plazo de operación.

En cuanto al proyecto del Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración (CFBI), se recalcó su importancia estratégica para el desarrollo e integración de la región, comprometiéndose ambos países a impulsar y concluir, en el más breve plazo, el estudio integral de factibilidad. Los aspectos técnicos de este proyecto vienen siendo trabajados desde hace un buen tiempo y tienen problemas para sustentar el beneficio-costo debido a los volúmenes de carga, las distancias por recorrer y la magnitud de las inversiones. El riesgo es que políticamente se esté apoyando un nuevo elefante blanco, tal como habría ocurrido con la carretera Ilo-Desaguadero.

En conclusión, consideramos que por lo menos en política energética Perú ha retomado la iniciativa, pero quien obtiene un rédito político mayor es el presidente Evo Morales, quien se encuentra en proceso de reelección y ávido de llevar mensajes concretos a sus ciudadanos.

Editorial: Gas boliviano, ¿competencia o complementariedad?