Editorial: El helicóptero monetario peruano y el francotirador

El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) lanzaron el programa Reactiva Perú con el propósito de facilitar que siga operando la cadena de pagos de la economía.

El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) lanzaron el programa Reactiva Perú con el propósito de facilitar que siga operando la cadena de pagos de la economía. El programa funciona con un conjunto de condiciones para su uso y severas sanciones, que van hasta la responsabilidad penal en casos de incumplimiento.

Desde su diseño, el gobierno hizo clara su intención de que esta facilidad fuese más usada por empresas de menor tamaño. Esto se aprecia en la garantía que otorga a las empresas financieras que intermedian el crédito, que va del 98% para los créditos de hasta S/ 30,000; 95% los de hasta S/ 300,000; 90% los de hasta S/ 5,000.000; y 80% los de hasta S/ 10,000,000.

El resultado de su ejecución puede considerarse satisfactorio: a corto plazo se copó el uso de los S/ 30,000 millones establecidos y se anunció de inmediato un monto similar para un Reactiva II. La tasa de interés que pagan las empresas está bastante por debajo de la de mercado, favoreciendo sobre todo a las empresas de menor tamaño. De acuerdo con las cifras oficiales, los créditos para las empresas grandes se han colocado a una tasa promedio del 1.11% anual, cuando la tasa prevaleciente en el mercado para ese tipo de empresas debe ser por lo menos cuatro veces mayor. Por otro lado, el crédito para las empresas de menor tamaño tiene una tasa promedio de 1.44% anual, que en el mercado sería de 10 a 20 veces mayor. Finalmente, en cuanto a la distribución del crédito por tamaño de empresa, cuando se le compara con la estructura de la cartera de créditos de los bancos antes de Reactiva, se encuentra que la gran empresa ha accedido al 51% del total de Reactiva, nueve puntos porcentuales menos de los que tiene como parte de la cartera total de los bancos. La mediana empresa tiene 30.7%, casi 10 puntos por encima del 21% que posee regularmente; mientras que las Mype mantienen, con 18.3%, un porcentaje similar al 19% que registran previamente.

Con estos resultados se habrían alcanzado razonablemente los dos principales objetivos que perseguía el programa: la inyección rápida de liquidez a fin de evitar la ruptura de la cadena de pagos y una alta cobertura por tipo de empresa. Es por eso que no se entiende que en vez de relievarlos se observen intentos por boicotearlo. Menos que una de las voces más críticas haya sido la del propio presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos. El argumento que la facilidad no debió utilizarse por las grandes empresas carece de respaldo empírico, a la luz de los resultados que muestran a la gran empresa haciendo un uso menor del que usualmente tiene; y, de respaldo técnico, teniendo en cuenta que, si se pretende mantener la cadena de pagos, deben participar “todas las empresas”. Consideramos, por tanto, que la motivación detrás de esta objeción no es técnica sino ideológica: el rechazo a la participación de la gran empresa en los programas del gobierno. El otro reclamo, que no se han puesto exigencias mayores, habla mal de la propia autoridad, ya que el decreto de urgencia que aprueba Reactiva lleva su firma.

Lamentablemente, esta actitud se va a extender. El Congreso amenaza con nombrar una comisión investigadora de Reactiva, para lo cual están pensando invitar previamente a la ministra de economía, María Antonieta Alva.

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