Editorial: El Ejecutivo se impone, por ahora

El Presidente Martín Vizcarra resultó ganador en el reciente enfrentamiento entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. Sin embargo, una vez pasado el referendo, el conflicto podría reavivarse.

El presidente Martín Vizcarra ha obtenido una clara victoria en su primera confrontación con Fuerza Popular. Poniendo de manifiesto una lucidez y sentido de oportunidad que pocos le conocían, ha utilizado el voto de confianza para obligar a que la mayoría del Congreso acepte la propuesta de reforma político-judicial que planteó el 28 de julio de este año.

En respuesta a este ultimátum, el miércoles, el Congreso aprobó por unanimidad la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura y en los próximos días debe hacer lo mismo con las otras tres reformas propuestas. Como toda reforma de la Constitución requiere una segunda votación en otra legislatura ordinaria o un referendo en su reemplazo, el Congreso debería proceder a convocar un referendo para el 9 de diciembre. El presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, ha precisado ayer, en su presentación en el Congreso, que la convocatoria al referendo es parte de la exigencia del Ejecutivo dentro del voto de confianza. Se habría evitado así el escenario extremo de nuevas elecciones congresales.

Si tenemos en cuenta las encuestas, las reformas propuestas en el referendo deberían ser aprobadas, algunas por amplia mayoría, ya que el Presidente Vizcarra hará activa campaña en su favor y no se vislumbran políticos que hagan campaña en contra. En todo este periodo, la popularidad del Presidente, así como su aprobación en las encuestas, debería continuar subiendo hasta alcanzar su pico inmediatamente después del resultado.

A partir de ese momento, la situación política volvería gradualmente a la “normalidad”: el Presidente poniendo su atención en las labores regulares de gobierno y en pasar por el Congreso el resto de reformas políticas y del Poder Judicial que faltan. Con respecto a lo primero, los reclamos salariales en el sector público y la agitación social promovida por la izquierda podrían estar entre los principales problemas con los que debería lidiar. En cuanto a las reformas que faltan, no es de esperar la colaboración activa del Congreso. En ese contexto, la herramienta del voto de confianza podría volver a utilizarse, si la popularidad del Presidente lo sigue acompañando, pero se agotaría a partir del último año de gobierno. En consecuencia, las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso van a ser crecientemente más difíciles, pudiendo incluso tornarse hostiles en el último año del gobierno, aunque sin comprometer que el Presidente culmine su mandato.

Fuerza Popular (FP) y, especialmente, su lideresa, Keiko Fujimori, han sido severamente afectados en esta confrontación. Ante la opinión pública son identificados como los que se oponen a la lucha contra la corrupción que encabeza el Presidente, y eso se está reflejando en las encuestas. Tienen entonces por delante un desafío difícil de superar: recuperar el apoyo popular que ha perdido. El único activo político que mantienen es la mayoría en el Congreso, lo que va a tratar de preservar por todos los medios posibles. Los congresistas, sin la posibilidad de reelección, no tienen muchas opciones, excepto conservar la mayoría congresal. Algunos podrán aspirar a ser elegidos senadores, pero parece difícil que otros partidos acepten fujimoristas tránsfugas en sus listas. Por lo tanto, la mejor alternativa que les queda es mantenerse unidos para presentarse en la lista de su partido. La conveniencia política y la humillación que han sufrido con el voto de confianza determina que se mantengan juntos, que sean propensos a aprobar medidas populistas y no estén dispuestos a una colaboración voluntaria con el gobierno.

En el panorama de incertidumbre en el que vivimos, todo lo anterior puede ser alterado si se producen revelaciones importantes, especialmente ahora que la investigación Lava Jato ha puesto énfasis en las coimas por la obtención de contratos públicos.

Dejando de lado el análisis de la coyuntura política, podemos decir que, en general, las reformas planteadas por el Presidente, matices más o menos, son necesarias y están en el lado correcto de la historia. Esperamos que contribuyan a frenar el deterioro de las instituciones que viene sufriendo nuestro país; aunque también está claro que faltan revisar aspectos en las reformas, como la Corte Suprema, el voto preferencial, el voto voluntario, entre otros.

Editorial: El Ejecutivo se impone, por ahora