Editorial: Desarrollo económico y tamaño del Estado

Ahondamos en la relación entre el PBI per cápita y el tamaño que tiene el Estado, diferenciando entre países desarrollados y en desarrollo.

Una primera mirada a la relación entre desarrollo económico y tamaño del Estado nos muestra los siguientes hechos estilizados. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), existen solo 33 economías consideradas avanzadas en el mundo. Todas ellas democracias consolidadas y, en términos de Acemoglu y Robinson, poseen instituciones políticas y económicas inclusivas. Es decir, sus sistemas políticos son plurales, impera el estado de derecho, el respeto a la propiedad privada, se permite la destrucción creativa de nuevas tecnologías y empresas y hay una relativa igualdad de oportunidades.

Estas 33 economías tienen un promedio de Producto Bruto Interno (PBI) per cápita en US$ppc (dólares de paridad de poder de compra) de 50 mil y un tamaño del Estado (aproximado por el gasto público entre el PBI) de alrededor de 40%. Esos tamaños del Estado no han precedido el desarrollo económico, sino que han sido un resultado de los diversos procesos históricos. Es decir, una vez que comenzaron a aumentar sus niveles de renta per cápita, los sucesivos procesos electorales llevaron a nuevos contratos sociales que fueron implicando mayores prestaciones por parte del Estado.

El resto de países tiene un promedio de PBI per cápita en US$ppc de 9.8 mil y tamaños del Estado de 26% del PBI, en promedio. Este grupo es de 70 países (con datos reportados por el FMI).

En este conjunto amplio y variado destacan dos grupos en Latinoamérica. Por un lado, Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, con tamaños del Estado parcialmente grandes con relación a sus niveles de desarrollo relativo. Por otro lado, Chile, Perú, México y Colombia, con tamaños del Estado pequeños con relación a sus respectivos niveles de desarrollo económico.

Esto nos lleva a pensar que tal vez el primer grupo de países presenta tamaños de Estado que resultan una pesada carga para sus respectivas economías privadas o que se apoyan en recursos provenientes de la renta de recursos naturales. Mientras que, en el segundo grupo, tienen bajas prestaciones de servicios públicos o niveles elevados de evasión tributaria. Cada país tiene sus respectivas singularidades históricas, políticas y económicas.

Asimismo, países como China e India presentan tamaños de gasto público que guardan relación con sus niveles de PBI per cápita. En la región, solo Uruguay parece estar alineado en ambas variables.

Un denominador común detrás de las masivas protestas observadas en Chile es la demanda por una mayor igualdad de oportunidades y más subsidios para las familias que han venido saliendo de la pobreza y hoy son clases medias emergentes. En la práctica, la satisfacción de estas demandas implica un mayor tamaño del Estado. El fenómeno chileno evidencia que la mejora en los niveles de vida, educación y PBI per cápita viene inevitablemente acompañada de mayores expectativas con respecto a lo que se espera recibir del Estado en términos de mejores servicios públicos, de salud y pensiones. Para satisfacer estas expectativas, el gobierno tendrá que aumentar los impuestos directos para no alterar el equilibrio fiscal.

La satisfacción de las mayores expectativas ciudadanas en sociedades más desarrolladas no solo pasa por un crecimiento del tamaño del Estado sino por una mejor calidad en los servicios que este brinda, es decir, atención al ciudadano, cobertura territorial, entre otros.

El tamaño del Estado en Chile es 25.4% del PBI, relativamente pequeño para su nivel de desarrollo. Su PBI per cápita está alrededor de US$ppc 26 mil. No existe ningún país en el mundo con ingreso per cápita similar o superior a Chile con ese tamaño de gasto público.

Las experiencias internacionales en las últimas décadas muestran que casi todos los países que han logrado el desarrollo económico han elevado su PBI per cápita y, de manera subsecuente, el tamaño del Estado, tomando en cuenta diferentes idiosincrasias.

La economía peruana presenta un PBI per cápita de US$ppc 14.2 mil y un gasto público de 21.4% del PBI. Si queremos aumentar el gasto en educación y salud, por nombrar dos de los principales problemas, no bastará con reducir la corrupción en el gasto público. Los grados de evasión tributaria requieren ser severamente enfrentados.

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