Economía de la corrupción (II)

Por: Elmer Cuba Fuente: Diario Gestión Fecha: 09 – 01 – 2019 El presidente Vizcarra se ha fortalecido notablemente ante la opinión pública por su discurso y postura contra la corrupción. En esa línea, ha endurecido las relaciones del Ejecutivo con los otros dos poderes del Estado.

Por: Elmer Cuba

Fuente: Diario Gestión

Fecha: 09 – 01 – 2019

El presidente Vizcarra se ha fortalecido notablemente ante la opinión pública por su discurso y postura contra la corrupción. En esa línea, ha endurecido las relaciones del Ejecutivo con los otros dos poderes del Estado. Pronto, cuando se conforme la Junta Nacional de Justicia y se aprueben las otras leyes de la comisión Wagner, el Poder Judicial estará en reorganización. Tal vez ocurra lo propio con el Ministerio Público. El Congreso ha sido notificado que podría ser disuelto si no sigue el derrotero del nuevo proyecto de ley. Y por si fuera poco, gracias al referéndum, ya no habrá reelección de congresistas.

Más allá de ello, para luchar contra la corrupción se necesita entenderla mejor. Cuál es su naturaleza. Cuáles son sus orígenes y sus causas. Los actos de corrupción son realizados por miles de personas a lo largo y ancho del país en todos sus niveles. Son conductas repetidas y, en general, quedan impunes, salvo algunas excepciones.

Al cambiar las normas de control interno, la corrupción también se adapta. Para luchar con cierta probabilidad de éxito contra la corrupción, se necesitan mejores diagnósticos. Ello llevará también a un mejor diseño de un conjunto de políticas más potentes que las actuales, porque, al parecer, la corrupción ha crecido en paralelo con la actividad económica.

La corrupción es un comportamiento extendido en el sector público, que abarca al mismo Poder Ejecutivo. Es decir, los que cometen la mayor parte de los delitos de corrupción, en número y volumen, son los funcionarios del mismo Poder Ejecutivo. Mucho más que la corrupción en los otros poderes del Estado. Nos referimos a miles de obras públicas, compras públicas, hasta pagos menores para trámites administrativos.

Esta corrupción es ejecutada por funcionarios de los gobiernos regionales y locales, lejos de la prensa nacional y limeña, así como por funcionarios del gobierno central en diversas instancias del Ejecutivo. Para comenzar a ganar la guerra contra la corrupción, el camino es largo y difícil. Está enraizada por décadas en muchos ámbitos del sector público, y al enfrentarla frontalmente despertará núcleos opositores en esos reductos.

En términos económicos, se diría que hay una especie de equilibrio de la corrupción. Alterar ese equilibrio requiere poder y estrategia. Por ahora, para los funcionarios corruptos los beneficios esperados de la corrupción sobrepasan los costos esperados, que toman en cuenta el riesgo de detección y sanción.

No sabemos si la corrupción ha aumentado o disminuido en términos relativos digamos al presupuesto público. Podemos intuir que avanzamos en la lucha contra la corrupción. Pero la intuición puede estar lejos de la verdad si no generamos un set de indicadores confiables sobre su evolución. Finalmente, la tecnología y la prensa libre son un arma muy potente para enfrentar la corrupción.

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