Argentina

Economía: Desde 2011, en los años electorales (impares) se profundizaron los desequilibrios económicos para que la economía crezca y la inflación baje

Economía: Desde 2011, en los años electorales (impares) se profundizaron los desequilibrios económicos para que la economía crezca y la inflación baje. En los años pares se hacían ajustes que causaban que el PBI caiga y la inflación se acelere. 2018 no escapó a esta lógica, pero dejó un elevado arrastre negativo difícil de revertir en 2019. A fines de abril, el anuncio de que el Banco Central podría vender divisas antes de que el dólar llegue a $51,5 atenuó las presiones cambiarias. En consecuencia, pese a un escenario internacional turbulento y a los vaivenes políticos locales, la divisa se mantuvo estable en $45. Así, la inflación descendió a 3,1% mensual y la actividad comenzó a reactivarse. Sin embargo, el optimismo no traspasó la coyuntura. La autoridad monetaria no explicitó cómo intervendrá en el mercado cambiario y si las Reservas cayeran sensiblemente, se pondría en duda el normal cumplimiento de las obligaciones en moneda dura. Además, la recuperación y la desaceleración de la inflación serán menores a otros años electorales. Por último, la tasa de interés seguirá en niveles incompatibles con el normal funcionamiento de la economía. En resumen, este año impar debió esperar a mayo para observar una mejora de la economía típica de los años electorales que, además de tardía, sería más corta: cuando se acerquen las elecciones y las presiones cambiarias recrudezcan, la cuestión a dilucidar no sería cuándo subirá el dólar sino cuánto.

Política: El escenario político registró un cambio radical en la dinámica centrífuga de la polarización Macri-CFK. Ambos extremos comenzaron a seducir a los del medio para ampliar su competitividad frente al contrario. El comienzo de este cambio fue cuando el Gobierno convocó a la oposición a firmar consensos básicos para despejar incertidumbres respecto de cambios bruscos en las políticas. La decisión de la ex Presidenta de relegar el lugar protagónico de la fórmula presidencial en favor de Alberto Fernández y la del oficialismo de incluir a Miguel Ángel Pichetto apuntaron a ampliar sus espacios políticos e incorporar otros actores del peronismo. Así, la novedad fue la pérdida de musculatura de una tercera oferta electoral. En definitiva, este cambio podría estar consolidando un formato de competencia más bipartidista, pudiendo generar un escenario de “tres balotajes”: uno en agosto, otro en octubre y el definitivo en noviembre.

Argentina