Venezuela

Junio: Entre el deterioro de la economía y la necesidad de cambio político (Ecoanalítica)

Junio: Entre el deterioro de la economía y la necesidad de cambio político (Ecoanalítica)

Hemos llegado a la primera mitad del año y la dinámica político-económica de Venezuela ha cambiado. El año 2017 inició con un Gobierno que había ganado en estabilidad política, neutralizando a su adversario y con una crisis económica que estaba lejos de resolverse. Los dos primeros elementos, hoy por hoy, son diametralmente diferentes y la situación de la economía, es mucho más precaria.

En la coyuntura actual el conflicto político ha escalado, configurando una situación caótica en Venezuela, cuyo desenlace es difícil de predecir no solo en tiempo de duración, sino también en cuanto a cuál será el desenlace y quiénes serán los actores protagonistas. En la medida en que el conflicto político se incrementa, como ha ocurrido en las últimas doce semanas, también se deteriora la situación de la economía.

Los elementos clave de la situación económica al cierre de 1S2017, determinantes para configurar el comportamiento de los principales agregados económicos, son:

  • Caída de la producción petrolera, la contracción alcanza 181 kb/d, equivalente a una contracción de -7,6% en base interanual.
  • Crecimiento limitado en el precio petrolero: en lo que va de año la cesta petrolera venezolana promedia USD 43,9/bl, apenas 41,25% más respecto al mismo período del año anterior.
  • Estos dos factores configuran un estancamiento en los ingresos en divisas del Estado, que no permite una mejora sustancial del flujo de caja.
  • Las importaciones siguen contrayéndose: al cierre de abril, muestran una contracción de 25,6% en base interanual.
  • El sector público domina las importaciones con el 70,0% del total. Dentro de las importaciones privadas, el mercado paralelo financia 35,0% de las mismas.
  • El tipo de cambio paralelo, tras un período de relativa estabilidad, se deprecia en forma significativa. En la primera mitad del año, la variación del tipo de cambio paralelo ha sido de 143,0%, mientras que la inflación alcanza 196,4%.
  • La contracción del poder adquisitivo no se detiene, impactando con fuerza el consumo. La contracción en los volúmenes de ventas, dependiendo del sector, van desde 30,0% hasta 70,0%.
  • Los ingresos no petroleros muestran una contracción real de -50,1% en base interanual en los primeros cinco meses del año. Por otro lado, el financiamiento monetario desde el BCV al sector público se ha incrementado 113,6%.
  • Dados los problemas de flujo de caja y la concentración de los pagos de deuda financiera y bilateral, el Ejecutivo ha acelerado la liquidación de activos para obtener recursos líquidos en divisas, pese a un costo elevado.

Estos hechos configuran una situación de crisis económica profunda. En este informe hemos realizado cambios importantes en nuestras previsiones, a saber:

  • Hemos incrementado nuestra previsión para la contracción de la economía este 2017 desde -4,3% hasta -10,4%, como resultado de una escalada en el conflicto político.
  • Esperamos también una mayor contracción del consumo privado desde -9,7% hasta -15,4% debido a la alta inflación y caída en las importaciones.
  • También aumentamos nuestro estimado de inflación en 2017 debido a la devaluación en las tasas Dicom y paralela.
  • Ajustamos a la baja nuestro estimado para las importaciones e incrementamos nuestra previsión del volumen de importaciones financiadas con divisas propias (sector privado).
  • El tipo de cambio ponderado de las importaciones también ha sido ajustado al alza debido a una mayor devaluación en la tasa Dicom y mayor depreciación en la tasa paralela.

Para el sector privado es clave el diseño de una estrategia de corto, mediano y largo plazo. El centro de la misma ha de tener tres ejes: la protección del patrimonio, ganar en cuota de mercado y ganar en competitividad externa. A pesar de que no avizoramos una solución rápida al conflicto político en Venezuela, el modelo actual es inviable, por lo que seguimos manteniendo nuestra tesis de que Venezuela marcha inexorablemente a una transición política que provocará cambios en el modelo económico. Sin embargo, lo que todavía es difícil de predecir es el momento exacto en que esta transición ocurra. Cada vez hay más señales que ese momento se acerca, por lo que el sector privado debe estar preparado y sin que lo tome por sorpresa.

La crisis de Venezuela tiene su origen en la imposición sistemática de un modelo de dominación social, en donde el Estado ha sustituido al ciudadano y a los mercados como mecanismo de organización social. Para superarla, es necesario que la transición dé los pasos para promover un nuevo acuerdo social que delimite qué debe hacer el Estado por los ciudadanos y qué debe hacer el ciudadano por el Estado y por sí mismo. Para reorientar la economía venezolana es necesario empoderar al sector privado y crear un sistema de incentivos que estimule la actividad productiva.

En un nuevo modelo económico y político, Venezuela debe enfocarse en la producción de bienes y servicios transables, descentralización de la toma de decisiones, transparencia fiscal, diversificación de las oportunidades de inversión y disminución gradual de la dependencia hacia el petróleo, en un ambiente donde el Estado es el garante del respeto a la propiedad privada y demás libertades políticas, civiles y económicas.

La crisis en la que se encuentra Venezuela es integral. Representa el fracaso de una manera de concebir el proceso de desarrollo, que ha devenido en la quiebra económica e institucional de la nación. Esa condición requiere ser enfrentada con la mayor cantidad de recursos posibles, capital humano y financiero, para evitar salidas en falso que podrían a su vez conducir a reversiones políticas y mayor inestabilidad institucional, como ya ocurriera en Argentina y Ecuador a comienzos de la década pasada. Ese es el reto que tenemos por delante.

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