La urgencia de reducir la anemia infantil

Fuente: Diario Gestión

Por: Laís Grey

A nivel internacional, el Perú destaca por ser uno de los países que más desnutrición crónica infantil ha reducido en los últimos años. Y no es para menos, en 10 años, la desnutrición crónica infantil se ha reducido a la mitad y hoy se sitúa en 13%. No obstante, el buen desempeño de este indicador se ha visto opacado por el de su vecino más cercano: la anemia infantil.

En 2011, la proporción de niños entre 6 y 35 meses de edad con anemia ascendía a 42%. En los últimos cinco años, este porcentaje no solo no disminuyó, sino que llegó a ser 47% en 2014 (5 puntos porcentuales más). Hoy, el indicador se encuentra en el mismo lugar que en 2011: 2 de cada 5 niños menores de 3 años sufre de anemia, es decir, 5 años perdidos en lo que a la lucha contra la anemia infantil se refiere.

A diferencia de otros indicadores sociales, en el caso de la anemia infantil no se encuentran las grandes disparidades a las que estamos acostumbrados cuando realizamos desagregaciones, sino que es elevada en todos los casos. La anemia infantil es alta tanto en el medio urbano (40%) como en el rural (53%). Asimismo, se encuentra por encima del 30% en todos los departamentos, siendo las regiones que requieren especial interés Puno (76%), Loreto (61%) y Pasco (61%).

La anemia se presenta cuando la concentración de hemoglobina en la sangre se encuentra por debajo de los valores de referencia establecidos según edad, sexo y altura. Si bien es cierto que las causas de la anemia son muchas, es sabido que más de la mitad del número total de casos se debe a deficiencias nutricionales producto de una alimentación deficiente en hierro. Por lo tanto, resolver este problema implica, necesariamente, mejorar la ingesta de hierro de los niños y puede ser resuelto con políticas públicas articuladas y focalizadas. En ese sentido, el lamentable desempeño de este indicador no es más que el resultado de la escasa importancia que ha recibido la anemia infantil en los últimos años.

Reducir la anemia infantil debe ser una prioridad, no solo porque afecta la salud de los niños en el presente, sino porque –al igual que la desnutrición crónica– puede condicionar su futuro en distintas dimensiones (salud, rendimiento educativo, ingresos futuros, etc.). La respuesta del gobierno ante esta situación ha sido diseñar la Estrategia Nacional de Reducción de la Anemia y de la Desnutrición Crónica Infantil en niños y niñas menores de 36 meses de edad con el objetivo de lograr que al 2021 la anemia infantil pase de 44% a 19%. Una meta ambiciosa pero factible si ocurre una intervención articulada entre los distintos sectores del Estado, especialmente entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.

La urgencia de reducir la anemia infantil