La política económica de Kuczynski

Por: Elmer Cuba

Fuente: Diario Gestión

En una reciente columna de opinión, el Presidente Kuczynski resumió la visión de su gobierno: combinar crecimiento económico con revolución social. Con estas mismas ideas, cerró la reunión de CADE 2017 hace 12 días.

Culpa de los magros resultados económicos de su primer año y medio de gobierno al fenómeno de El Niño costero, el caso Lava Jato y a la burocratización del gobierno anterior. No menciona el ajuste fiscal apenas iniciado su gobierno, en la búsqueda de atenuar un supuesto riesgo de reducción en la clasificación del grado de inversión de la deuda soberana. Algo que no estaba en duda. Como prueba de ello, con un déficit fiscal superior en 2017 y uno aún mayor -esperado en el propio presupuesto público para 2018- el mercado no discute la clasificación soberana del Perú. Aunque en lo que va de la administración, se sigue cayendo la recaudación tributaria.

La primera buena noticia, según el Presidente, es que de julio a setiembre de este año se han creado más de 400,000 puestos de trabajo en comparación con el mismo periodo del año anterior.

La verdad es que esta cifra esconde una muy mala noticia para el empleo urbano. Según el INEI, en este mismo periodo se han creado 396,000 empleos informales y se han destruido 87,000 empleos formales. Los trabajadores informales ganan en promedio S/ 1,006 mensuales, mientras que los trabajadores formales perciben en promedio S/ 2,401 al mes. Es decir, en el primer año de gobierno se han creado empleos informales de bajos ingresos y destruido empleos formales de mayores ingresos. Estos resultados no pueden presentarse como positivos.

En cuanto a las respuestas luego de El Niño costero, la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios ha sufrido varios traspiés tanto fuera como dentro del propio gobierno. Durante 2018 se iniciarán ciertos gastos de montos menores y recién para 2019 se esperan cifras importantes de ejecución de obras para la reconstrucción.

En cuanto al caso Lava Jato, es deber del gobierno asegurarse del cobro de las reparaciones por los actos de corrupción que el sistema judicial determine. Sin embargo, en esa legítima búsqueda, se pueden tener costos económicos superiores a la reparación civil. Los procuradores deben apurar su trabajo y el ejecutivo diseñar un proceso que minimice los costos de transacción en un sector que sería el que lidere la recuperación económica. Se debe buscar una fórmula para que –garantizando el pago al Estado- no se interrumpa la recuperación de la inversión pública y del sector construcción. Los culpables deben pagar sus penas, pero el costo social económico no debería exceder los montos de la reparación.

La revolución social es una frase que usa muy seguido el gobierno. En concreto, se refieren al acceso al agua potable y alcantarillado y a sendas reformas en los sectores de educación y salud. Sin embargo, a juzgar por los hechos, parece que la única revolución social sería la del líquido elemento. Una visión algo limitada, en un país de nuevas clases vulnerables y emergentes.

La política económica de Kuczynski