Editorial: Si no hay solución, la huelga continúa

La huelga de los maestros y los médicos nos hace pensar que podríamos estar frente a una escalada de los conflictos sociales en los próximos meses. La respuesta del Gobierno solo genera dudas.

En el primer año del Presidente Pedro Pablo Kuczynski no hubo marcados conflictos sociales. Sin embargo, el segundo año se inicia con reclamos gremiales de maestros y médicos que han acaparado su atención y amenazan con marcar la tónica del futuro inmediato.

El conflicto con los maestros se inició como un movimiento minoritario y focalizado en la región Cusco. A lo largo de casi dos meses encontró apoyo y cobertura en otras regiones del país, a pesar de no haber contado con el soporte de la dirigencia nacional del Sutep y de que sus líderes fueron acusados por autoridades del Gobierno (Ministro del Interior, Carlos Basombrío) de tener relaciones con facciones de Sendero Luminoso. Desde un comienzo, este paro ha dado visos de tener por motivación, más que la reivindicación de sus bases, acentuar una conducta radical y combativa frente al Gobierno, en contraste con la mostrada recientemente por la dirigencia nacional del Sutep. Probablemente esto forme parte de una agenda dirigida a la lucha por el poder al interior del gremio. La percepción se acentúa cuando se observa la rapidez con la que han aceptado asistir al diálogo propuesto por el Presidente Kuczynski y, más aún, por el acuerdo al que han llegado con el Ministerio de Educación para reiniciar las clases.

La huelga en el sector salud se inició como un reclamo de los médicos al que se plegaron enfermeras y obstetras. En este caso, se anunció también que los médicos acordaron levantar su medida de fuerza, aparentemente al haber recibido la concesión de sus pedidos de parte del Ministerio de Salud. La medida de fuerza por parte de obstetras y enfermeras, sigue.

Es difícil evaluar la actuación del Gobierno en los cerca de dos meses que han durado estos conflictos, así como en la solución parcial que aparentemente se está logrando. Sin embargo, existe la sensación de que no tenía preparada una línea de acción para lidiar con este tipo de problemas y no se ha percibido una actuación coordinada de las autoridades involucradas, lo que habría propiciado que estos crezcan. Además, la solución que se ha anunciado es parcial: no está claro cuándo se resolverán totalmente los conflictos y si existirá una estabilidad duradera.

Un aspecto que ha levantado alta controversia ha sido la decisión del Presidente Kuczynski de recibir en Palacio a los dirigentes de los maestros huelguistas. Esta invitación fue aceptada de inmediato por el líder del paro en Cusco y ha hecho posible el acuerdo entre el Ministerio de Educación y los dirigentes para el reinicio de clases en seis regiones. Sin embargo, también significa la intervención directa del Presidente de la República en un conflicto laboral, lo que no tiene precedente, por lo menos en el pasado reciente. El hecho podría ser nocivo, en la medida que los dirigentes de futuros conflictos van a aspirar al trato directo con el Presidente y no con las instancias que corresponden. Hay que señalar que esta decisión ha sido duramente criticada por el Presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodriguez, que señaló que “no le hace un favor a la democracia, sino más bien alienta y fortalece las actitudes violentistas de quienes trasgreden normas elementales de convivencia pacífica y de protestas sociales que son legítimas”.

Mirando a futuro, podríamos estar ad portas de una escalada de conflictos sociales que puede estar alentada, por un lado, por el inicio en la segunda parte del año de la campaña de las elecciones municipales y regionales y, por otro, por la actuación poco consistente que ha tenido el Gobierno en esta su primera confrontación.

Editorial: Si no hay solución, la huelga continúa