Editorial: No más cuerdas separadas

La Conferencia Anual de Empresarios (CADE) 2017, que inició esta semana, se centra en la necesidad de enlazar la economía y la política para alcanzar el desarrollo.

Este miércoles, como desde hace 55 años, se inauguró la Conferencia Anual de Empresarios (CADE) 2017. Esta edición se enfoca en un tema central para el mediano y largo plazo: el vínculo entre economía y política o, dicho de otra forma, la necesidad de construir instituciones que permitan propiciar el desarrollo.

No podemos pensar en la economía separada de las instituciones políticas, es decir, no podemos pensar que van por “cuerdas separadas”. Nuestro país sigue siendo una república que busca consolidarse, lo que implica que necesita fortalecer sus instituciones, es decir que tengan carácter inclusivo, según la jerga de Acemoglu y Robinson en el libro “Por qué fracasan los países”. Justamente, la CADE 2017 atiende este tema bajo el lema “Un solo Perú, no más cuerdas separadas”.

Siguiendo las palabras inaugurales de Drago Kisic, Presidente de la CADE 2017 y socio fundador de Macroconsult, existe una promesa aún incompleta hasta el punto que hoy tenemos “ciudadanos sin república”. “La sociedad está, por tanto, aquejada por la desconfianza y la anomia, busca patria, quiere una nación, quiere ser representada, y la clase dirigente ha fallado una y otra vez. Hasta ahora no hemos sido capaces de asumir y enrumbar los anhelos y esperanzas de los peruanos hacia un destino mejor. De no corregirse pronto este estado de cosas, se ciernen sobre el Perú enormes peligros de desintegración y conflicto que deben ser evitados”.

Hoy el peruano promedio cuenta con un nivel de vida superior al que teníamos hace 25 años, cuando se iniciaron las reformas. La economía de mercado ha permitido que el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita más que se duplique con respecto a 1990. Sin embargo, los servicios básicos que provee el Estado a la población siguen siendo de muy baja calidad: no hay buena administración de justicia, tampoco buena política, buen sistema de salud ni de educación o adecuada seguridad, entre otros.

Si queremos pensar en el desarrollo del Perú a largo plazo, digamos hacia 2040, como lo propone la CADE 2017, debemos consolidar objetivos comunes, los mismos que podrían cristalizarse en el Bicentenario, en apenas tres años y medio. Para ello necesitamos un gobierno en el que los ciudadanos se sientan representados; un modelo educativo que mejore y motive permanentemente a los estudiantes y maestros; un sistema de justica y resolución de conflictos que sea eficaz y equitativo; que se propicie la formalidad, de modo que nadie quede excluido; y, por último, pero no menos importante, reformar el Estado para que pueda brindar servicios de calidad.

Estamos seguros de que la CADE 2017 será muy exitosa y dará luces sobre los grandes objetivos a cumplir a mediano y largo plazo para alcanzar un verdadero desarrollo inclusivo.

Editorial: No más cuerdas separadas