Editorial: Los retos del gabinete Aráoz II

La gran pregunta es si el nuevo Gabinete podrá enfrentar la difícil situación política que vive el país.

La recomposición del Gabinete Ministerial ejecutada por el Presidente Pedro Pablo Kuczynski, consecuencia de la renuncia de ministros que se produjo luego del intento de vacancia organizado por el Congreso y el posterior indulto a Alberto Fujimori, requiere un análisis cuidadoso por el impacto que puede tener sobre el desenvolvimiento de nuestra economía. Desde esta perspectiva hay dos temas que se deben evaluar primero, la contribución a reducir la extrema tensión política que se vive, que tiene un efecto negativo importante sobre las expectativas empresariales y, por ende, sobre la inversión privada; y, segundo, la capacidad para hacer frente exitosamente a los problemas existentes y a los que se están gestando.

Desde el punto de vista político, el nuevo Gabinete no parece poder contribuir de manera significativa a reducir la tensión política. El Presidente lo anunció como el Gabinete de la Reconciliación, lo que se muestra al final como un error, ya que solo generó expectativas que desde un inicio se veían imposibles de cumplir. Así, ha terminado mostrando la soledad política en la que se encuentra Kuczynski. Salvo por un miembro del partido de Gobierno (que por primera vez tiene presencia en el Gabinete), no hay representantes de ningún grupo político (los dos apristas que aceptaron integrarlo fueron expulsados de su partido a los pocos minutos de haber jurado).

Una segunda lectura muestra que han desaparecido la mayoría de los ministros abiertamente antifujimoristas, lo que podría interpretarse como una rama de olivo lanzada a Fuerza Popular. Sin embargo, es difícil esperar que esta sea aceptada, excepto si Alberto y Kenji Fujimori toman control de su partido, desplazando a la lideresa, Keiko Fujimori, lo que parece poco probable. En consecuencia, no el Gabinete no estaría en condiciones de mejorar las relaciones del Gobierno con las fuerzas de la oposición, especialmente con Fuerza Popular. Esto puede ser particularmente negativo en el campo económico donde, como hemos señalado, existió en el pasado una convivencia forzada de cooperación.

Donde el Gabinete va a ser puesto a prueba, con importantes consecuencias sobre la economía, es en la solución de los problemas existentes que requieren atención urgente y los que se están creando. Una lista de los principales incluye:

  1. La reconstrucción del norte del país. La Reconstrucción con Cambios que planteó el Presidente ha resultado hasta ahora una desilusión que ronda con el fracaso, por la lentitud que se observa en la ejecución de las obras y el creciente reclamo de las poblaciones afectadas. Los factores que siguen sin resolverse y que explican este resultado son: inadecuado planeamiento, deficiencias en la organización, ausencia de capacidad de ejecución y pobre coordinación con los gobiernos locales y regionales. El gran desafío de acelerar el proceso se da, además, en un contexto donde es posible que las próximas elecciones regionales y municipales creen un caldo de cultivo propicio para levantar políticamente expectativas no cumplidas.
  2. La reactivación de los conflictos sociales. Existe una alta probabilidad que estos aumenten como resultado de la proximidad de las elecciones regionales y municipales, de la percepción de debilidad del Gobierno y de la crisis que afecta a la mayoría de los partidos políticos, que abrió una oportunidad electoral única a los líderes más radicales de izquierda. Por un lado, se deben reactivar conflictos laborales dentro del sector público, en demanda de mejoras salariares (el Sutep, por ejemplo, ha anunciado un paro). Por otro, se debe esperar una rápida reactivación del movimiento antiminero ante el anuncio de nuevos proyectos por ejecutar, y que cuenta ahora con sus dos líderes principales, Gregorio Santos y Marco Arana, con partido político propio y altas expectativas electorales.
  3. La inminencia de una crisis fiscal. Si bien la recaudación este año debe registrar un aumento importante, resultado del crecimiento del impuesto a la renta (IR) de la minería, los gastos van a presionar por subidas proporcionalmente mayores, sin que haya margen para ello. Esto, teniendo en cuenta que el déficit del año pasado debe haber excedido su límite legal.

La forma como estos problemas se resuelvan va a determinar si este gabinete contribuye positivamente al crecimiento de la economía o si por el contrario lo reduce.  El resultado marcará también la duración de este gabinete; aunque va a tener algunos factores a favor que van a contribuir a amortiguar reclamos o distraer de los efectos negativos de los problemas, como es el receso del Congreso hasta marzo, la visita del Papa, la anunciada visita de Donald Trump y el mundial de futbol.

Editorial: Los retos del gabinete Aráoz II