Editorial: Hacia un cambio ordenado

Las últimas revelaciones demostrarían que el Presidente Pedro Pablo Kuczynski recibió dinero de Odebrecht mientras era funcionario público. De ser cierto, el mejor camino es la renuncia.

En Macroconsult, hemos recibido con profunda pena la información hecha pública ayer, sobre presuntos pagos que habría recibido el Presidente Pedro Pablo Kuczynski de la empresa Odebrecht durante el periodo 2004-2007. De ser cierta esta información, el Presidente estaría inhabilitado para permanecer en el cargo por graves faltas éticas y legales. Le habría mentido al país de manera prolongada y sistemática, y habría incumplido con la ley al haber recibido pagos de una empresa contratista con el Estado cuando era ministro y, más aún, cuando había evidentes conflictos de interés.

En consecuencia, el Presidente Kuczynski tiene por delante la enorme responsabilidad de evaluar objetivamente su situación y ponderar los pasos que va a dar, no solo en función de sus intereses personales, sino también y, sobre todo, del bienestar de la Nación. Debería tener en cuenta que su credibilidad se ha visto seriamente deteriorada al haber admitido en sus declaraciones radiales del sábado 9 de diciembre que le mintió al país y a la comisión Lava Jato del Congreso. Así, el entorno político en el que debe actuar se ha puesto agresivamente en su contra y el respaldo popular a su gestión se debe estar derrumbando. En consecuencia, su capacidad para gobernar, ya minada, ha sufrido un golpe adicional mayor. Debería ser consciente, también, que le debe al país la verdad. Si es inocente, tendría que luchar para que ella prevalezca, desde su investidura actual o desde el llano, si así lo decide en función del interés nacional. Pero, si es culpable, debería renunciar para evitar que se prolongue una situación de incertidumbre y enfrentamientos que a nadie beneficia.

Con estos desarrollos recientes, se abre un periodo de inestabilidad que esperemos sea corto y que debería terminar cuando se defina el camino que va a seguir el país. En lo inmediato, parece que tenemos dos escenarios alternativos: la renuncia del Presidente o la declaración por el Congreso de la vacancia presidencial. Ambos son formalmente simples y se pueden recorrer con rapidez, en la medida que se tengan los 87 votos que se requiere para aprobar la vacancia. El siguiente paso es la juramentación del nuevo presidente. En nuestra opinión, el respeto irrestricto de la Constitución es la vía correcta, en cuyo caso debería juramentar el Primer Vicepresidente, Martín Vizcarra.

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