Editorial: Cuidado con un choque de trenes

Un deterioro de la situación política puede afectar las expectativas y con ello la recupera-ción de la economía.

La actividad económica y política del país se desenvuelve dentro de un conjunto de reglas formales y otras no escritas, basadas en nuestras costumbres. En el campo formal, destaca la Constitución de 1993 como la piedra angular que establece la organización del Estado y determinadas atribuciones específicas de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; junto con la existencia de un conjunto de instituciones, constitucionalmente independientes, de forma tal que exista un mecanismo de contrapeso para los posibles excesos de poder. En paralelo, existen ámbitos para el válido control político o control constitucional de las acciones de las distintas organizaciones públicas y poderes del Estado.

En las últimas semanas se han producido decisiones que pueden afectar la sana convivencia de los mecanismos de contrapeso institucional que la Constitución da al país y que pueden generar crecientes niveles de tensión entre ellos. Hemos visto los siguientes temas:

  • Discusiones entre el Legislativo y el Ejecutivo, sobre si el Presidente Pedro Pablo Kuczynski debe atender los requerimientos de asistencia presencial que le plantea la Comisión Investigadora Lava Jato frente a la protección constitucional que tiene como representante de la Nación.
  • Presentación de una acusación constitucional contra el Fiscal de la Nación por el vocero de Fuerza Popular, inicialmente a título personal y que luego fue confirmada por la bancada mayoritaria. Esta medida puede verse también como una respuesta a la acusación fiscal de lavado de activos y crimen organizado donde involucran a la lideresa de Fuerza Popular.

En el pasado no muy lejano hemos visto en el país situaciones claras de abuso de poder por medio de la acción de un Ejecutivo autoritario con mayoría legislativa y con manipulación directa de la Fiscalía, el Poder Electoral y el Judicial. Sus consecuencias fueron nefastas.

El entorno actual es de un Ejecutivo débil sin mayoría en el Congreso, que durante el primer año de Gobierno se caracterizó por un enfrenamiento centrado en cuestionamientos a ministros específicos. Esta situación terminó con el Gabinete Zavala y su reemplazo fue Mercedes Araoz, estableciéndose una cierta atmósfera de distensión que hoy parece estarse agotando.

Esta vez, el riesgo de conflicto es diferente pues afecta directamente, por un lado, al Presidente con el Congreso y, por otro, al Congreso con las autoridades de la Fiscalía. Al margen que dentro de la Fiscalía también deberían proceder con profesionalismo y discreción, sin insinuar motivaciones políticas, y que el Ejecutivo podría ser más tolerante con las comisiones del Congreso.

Un choque de poderes es indeseable y daña el sistema político y al Estado en general. En el poco deseable caso que este enfrentamiento se agudice durante las próximas semanas, puede tener como consecuencia el deterioro del ambiente político, junto con la elevación de la incertidumbre para los tomadores de decisiones económicas y para la aún incipiente reactivación de la economía.

Al respecto, recordemos que el Ejecutivo había planeado pedir facultades legislativas para dar normas en temas tributarios y de defensa. A la luz del conflicto actual y de su posible escalada, parece poco probable que las obtenga pues el enfrentamiento con el Legislativo se ha agudizado. Esperemos que prime la sensatez en las próximas semanas y no se tenga como nueva víctima a la reactivación económica en curso.

Editorial: Cuidado con un choque de trenes