Ecuador

El Gobierno reconoce que heredó una situación económica “muy difícil” (Cordes)

El Gobierno reconoce que heredó una situación económica “muy difícil” (Cordes)

El 11 de julio el Presidente Lenín Moreno, que durante la campaña electoral ponderó el manejo económico del anterior Gobierno y habló de una economía en recuperación, dijo ante los medios de prensa que la situación económica del Ecuador es “sumamente difícil”, desmintió que su antecesor le haya dejado “la mesa servida” e incluso opinó que el Gobierno anterior debió haber sido más mesurado para entregar las cuentas (fiscales, se entiende) en mejores condiciones. Se trató del primer reconocimiento explícito de Moreno sobre la gravedad de la situación económica y de un nuevo paso en el aparente distanciamiento con Rafael Correa, quien el día anterior a esas declaraciones de Moreno, se fue a vivir a Bélgica.

Pocos días antes de las dichos de Moreno sobre la situación económica, el Banco Central del Ecuador (BCE) publicó el boletín de cuentas nacionales del primer trimestre de 2017. Respecto a igual período de 2016 la economía ecuatoriana registró, según el organismo oficial, un crecimiento de 2,6%, el mejor resultado desde el primer trimestre de 2015 y el segundo crecimiento interanual consecutivo, lo que, de hecho, fue utilizado por voceros oficiales como una muestra de que la economía se estaba recuperando. No obstante, estos resultados positivos se sustentan en una estrategia de agresivo endeudamiento para elevar el gasto público, que en el primer trimestre de este año (en plena campaña electoral) registró un crecimiento de 21,3% frente a igual período de 2016, según cifras del Observatorio de la Política Fiscal. El crecimiento de 2,6% del PIB en el primer trimestre de 2017, además, se dio contra un período excepcionalmente malo, como fue el primer trimestre de 2016, cuando la economía registró una contracción interanual de 4%. De hecho, en términos reales el tamaño de la economía en los primeros tres meses de 2017 todavía es menor al de igual período de 2015 (y, dado el crecimiento de la población, en términos per cápita es incluso menor).

Al analizar los componentes del PIB por el enfoque del gasto, se observa que el principal impulsor del crecimiento en el primer trimestre de este año fue el consumo de los hogares, que subió 3,6% frente a los primeros tres meses de 2016, cuando había registrado una contracción interanual de 4,8%. El repunte en el consumo está muy relacionado con la masiva inyección de recursos a la economía que el anterior gobierno llevó adelante en el primer trimestre de 2017, lo que tenía que generar un impacto positivo en los niveles de actividad y de consumo, más aún en una economía tan dependiente del gasto público. No obstante, un crecimiento sostenible del consumo de los hogares depende principalmente del dinamismo del mercado laboral. Sin embargo, los resultados de cuentas nacionales no muestran un repunte en la inversión que podría dar lugar a un mejor desempeño del alicaído mercado laboral. Por el contrario, en el primer trimestre de este año la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF, es decir, la inversión física principalmente en construcción y en maquinaria y equipo) registró una caída de 1,9% frente al primer trimestre de 2016, cuando, a su vez, ya había mostrado una caída interanual de 12,1%. En otras palabras, la inversión, medida en volumen, que se concretó en los primeros tres meses de 2017 es similar a la del primer trimestre de 2012.

Un aspecto positivo de los datos que presentó el BCE es el desempeño de las exportaciones, que según las cifras oficiales crecieron 2,7% en términos interanuales. Ese crecimiento responde a que tanto las exportaciones tradicionales (banano, camarón, cacao), como no tradicionales (flores, enlatados de pescado, aceites vegetales) incrementaron su volumen de exportación en el primer trimestre de 2017 frente a igual período de 2016. Pese al repunte de las exportaciones, la contribución del sector externo (exportaciones netas, es decir, exportaciones – importaciones) al crecimiento de la economía fue negativo porque las importaciones registraron un aumento interanual de 6,1%, alentadas también por el mayor gasto público.

Con los resultados de cuentas nacionales publicados por el Banco Central hemos revisado nuevamente nuestras proyecciones de crecimiento para 2017. Ahora esperamos que la economía ecuatoriana registre un leve crecimiento de 0,1%, como consecuencia del impulso del primer trimestre (y seguramente también del segundo), que creemos que se revertirá en la segunda mitad del año, cuando el gasto público ya no pueda seguir creciendo (de hecho, se ha anunciado un recorte en el gasto de capital) y porque el período de comparación (segundo semestre de 2016) será mucho menos malo que la primera mitad del año pasado. Para proyectar los resultados de 2018 seguimos esperando algún anuncio concreto de parte del nuevo Gobierno en materia económica. La proforma presupuestaria que presente a finales de este mes puede brindarnos elementos de juicio sobre la política económica.

Finalmente, en junio, como consecuencia de la eliminación de las salvaguardias y la reducción del IVA de 14% a 12%, los precios al consumidor registraron una caída mensual de 0,6%, con lo que la inflación anual bajó a 0,2%, la menor en dolarización. Mantenemos nuestra proyección de una tasa de inflación anual de 0,9% para el fin del año.

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