Chile

La centro derecha saca cuentas alegres después de las primarias (Gemines)

La centro derecha saca cuentas alegres después de las primarias (Gemines)

De acuerdo lo previsto, el domingo 2 de julio se realizaron las primarias para seleccionar los candidatos presidenciales de la centro derecha (Chile Vamos) y la extrema izquierda (Frente Amplio). Los resultados no fueron sorpresivos, toda vez que las encuestas previas habían anticipado bastante correctamente los resultados. Por Chile Vamos triunfó el ex presidente Sebastián Piñera con un 58% de apoyo, en una elección entre tres candidatos, y, en el Frente Amplio Beatriz Sanchez con un 67% derrotó a un solo oponente. La sorpresa estuvo en la participación ciudadana que se anticipaba muy baja, especialmente porque a las 14:00 hrs. Chile jugaba la final de la Copa Confederaciones con Alemania en San Petersburgo. A pesar de todo, en la primaria de Chile Vamos participaron 1,4 millones de personas (poco más de 800.000 en la primaria de 2013), superando ampliamente las expectativas, mientras que en la del Frente Amplio participaron alrededor de 400.000 personas, por debajo de lo anticipado por los convocantes. Los grandes perdedores ese día fueron los partidos y partidarios de la coalición gobernante, Nueva Mayoría, que tiene dos candidatos, el senador independiente Alejandro Guillier y la democratacristiana Carolina Goic, que no quiso participar en una primaria y ha insistido en llegar a la primera vuelta del 19 de noviembre.

Las encuestas posteriores han reafirmado la ventaja de Piñera de cara a la votación de noviembre, mientras se ha ratificado, al menos por ahora, el avance de Beatriz Sanchez que aparece estadísticamente empatada con Guillier, cuyo apoyo ha tendido a debilitarse, al punto de que se habla insistentemente que los partidos que lo apoyan le quitarían el piso y buscarían un candidato que concite más apoyo. Finalmente, es poco probable que esto último ocurra, pero es sintomático de la debilidad de una coalición muy impopular y que respalda a un gobierno que se ha mostrado incompetente para gobernar. No obstante, lo anterior, no hay ninguna posibilidad de que la contienda presidencial se resuelva en noviembre, y será necesaria una segunda vuelta, en diciembre, entre las dos primeras minorías para definir quién será el próximo presidente del país desde marzo de 2018. En todo caso si, como se espera, Piñera termina primero la jornada del 19 de noviembre y su ventaja sobre el segundo es amplia, la probabilidad de que triunfe en diciembre es bastante alta, ya que parecerá irremontable. Una lucha muy interesante y, hasta ahora, muy incierta es la que se dará en las elecciones para el Congreso, en que se eligen por primera vez 155 diputados (en vez de 120) con un sistema semi proporcional, en vez del binominal vigente hasta 2013. También corresponde elegir senadores en las regiones impares con nuevas reglas. La expectativa es que ninguna coalición obtenga la mayoría absoluta.

En lo económico, los resultados han continuado siendo deficientes y todo apunta a que las proyecciones de actividad se revisarán a la baja después del IMACEC de junio, que se publica el 7 de agosto próximo. La inflación, por otro lado, resultó sorpresivamente negativa en junio (-0,4%), con lo que, en doce meses, se redujo a 1,7%, ubicándose por debajo del piso del rango de tolerancia del Banco Central. Este conjunto de evidencia ha vuelto a poner sobre el tapete la posibilidad de que el Banco Central reduzca una vez más la tasa de política monetaria (TPM), pero ello no ocurrirá antes de septiembre. La TPM se encuentra actualmente en 2,5% y podría terminar el año en 2%, aunque es poco probable que ello cambie de manera significativa la trayectoria de la economía, afectada por las malas políticas del gobierno y un deterioro profundo en las expectativas y la confianza. Una vez que esté instalado el próximo gobierno, recién se podrá evaluar con que fuerza se produce la recuperación, si es que ella se da, ya que resulta vital que se generen nuevos consensos, como los que dieron tan buenos resultados al país entre 1990 y 2013, porque de lo contrario, lo más probable es que el crecimiento continúe vegetando en torno al 2%.

El panorama no se ve fácil para el próximo gobierno, ya que el tema de las confianzas y la (ir)responsabilidad con que actúe la oposición, serán vitales para definir el curso de los acontecimientos. Las consecuencias de la reforma laboral, en vigencia desde el 1 de abril pasado, será un test importante, lo mismo que el manejo de la situación fiscal, muy comprometida con gastos superfluos aprobados por el actual gobierno, en un escenario en que la recaudación tributaria no se ha beneficiado en nada de la subida de impuestos de 2014, aunque parte de esta situación se explica por la baja en el precio del cobre. En suma, un escenario complejo y difícil de predecir.

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